Hallo!
Cuando se anunció que Bad Bunny actuaría en Bruselas, muchos belgas aprovecharon la oportunidad para verlo sin salir del país. Pero también hubo quienes hicieron justo lo contrario: viajaron desde España solo para asistir al concierto. Una de ellas fue mi amiga Tere, quien decidió cruzar media Europa para vivir una noche que, como me contó después, superó todas sus expectativas.
Quise preguntarle por qué había tomado esa decisión y si realmente había valido la pena.
«No fue solo un concierto»
Lo primero que me dijo fue que el viaje nunca fue solo por «Bad Bu«.
«Obviamente, el concierto fue la excusa perfecta, pero también quería explorar Bélgica, pasar unos días contigo y vivir un show como este en otro país. Parecía una experiencia completamente diferente».
Y creo que tiene razón. A menudo asociamos los conciertos simplemente con la música, pero cuando se celebran en otra ciudad o incluso en otro país, se convierten en una experiencia mucho más completa.
Descubriendo Bruselas
Durante su estancia, aprovechamos para explorar Bruselas, probar la cerveza belga, comer gofres, visitar algunos de mis lugares favoritos y contarle cómo había sido mi experiencia Erasmus.
«Me emocionó muchísimo ver los lugares de los que tanto me habías hablado. Sentí que veía la ciudad a través de tus ojos. Eso hizo que el conci fuera solo una parte del viaje, no la única razón».
¿Y el concierto de Bad Bunny?
Cuando le pregunté qué era lo que más le había gustado del concierto, supo exactamente lo que quería decir.
«El ambiente. Había gente de muchísimos países, pero al mismo tiempo, nos sentíamos como en casa. Todos cantábamos todas las canciones y la energía era increíble.»
Estoy totalmente de acuerdo con ella. Fue uno de esos conciertos donde el público forma parte del espectáculo. Desde el primer minuto hasta el último, prácticamente todo el recinto cantó sin parar.
¿Valió la pena viajar desde España?
Su respuesta fue inmediata.
«Sí, sin duda. Si pudiera volver atrás, repetiría el mismo viaje. No solo por el show en si, sino porque descubrió un país que nunca había visitado y porque logró combinar turismo, música y unos días con amigos».
Creo que esa es una de las grandes ventajas de que Bélgica reciba cada vez más artistas internacionales: puedes aprovechar un concierto para descubrir ciudades como Bruselas, Gante, Brujas o Amberes al mismo tiempo.
Una experiencia que va mucho más allá de la música
Después de hablar con Tere, me di cuenta de que, a menudo, viajar para asistir a un concierto vale la pena precisamente por todo lo que sucede antes y después del espectáculo.
En nuestro caso, fueron varios días compartiendo planes, enseñándole un poco de mi vida en Bélgica y disfrutando de una ciudad que ya se siente un poco más como mi hogar. El concierto de Bad Bunny era el momento más esperado de todo el viaje, pero también la excusa perfecta para crear recuerdos que van mucho más allá de la música.
Estoy más que convencida de que dentro de unos años recordaremos aquella escapada no solo por las canciones que bailamos esa noche, sino por todo lo que vivimos durante esos días en Bruselas.
Si algo me llevo de esta experiencia es que los conciertos son todavía más especiales cuando los compartes con personas que forman parte de tu vida desde hace años. Poder enseñarle a una amiga de siempre la ciudad en la que he vivido mi Erasmus y terminar viendo a Bad Bunny en Bruselas es uno de esos recuerdos que sé que voy a guardar para siempre. Al final, la música une, pero vivirla con la gente de siempre hace que todo tenga aún más sentido.
¡Hola!
Soy Paula Rodríguez, corresponsal de música y fiesta en Flandes
Soy estudiante en ICHEC Bruselas en el curso 2025/26 y apasionada de la música y la industria musical. Desde aquí comparto conciertos, festivales, eventos y planes musicales que hacen vibrar a Bruselas y Flandes.
Si suena bien y merece la pena vivirlo, probablemente esté allí para contártelo 🙂

