Hallo!
Si tuviera que recomendar una actividad imprescindible en Ostende, probablemente diría esta: alquilar una bicicleta y recorrer su espectacular paseo marítimo. Bélgica es uno de los países más amigables con la bicicleta en Europa, y después de vivir varios meses en Flandes, puedo decir que pocas ciudades me han parecido tan agradables para andar en bicicleta como Ostende.
Fue una de esas cosas que no habíamos planeado mucho. Llegamos a la ciudad con ganas de descubrirla a nuestro ritmo, y enseguida nos dimos cuenta de que la mejor manera de hacerlo era en bici, ya que era una visita de amigos y después de días explorando Flandes, estábamos muy cansados. Las calles son fáciles de recorrer, los carriles bici están muy bien señalizados y prácticamente todo el paseo marítimo está diseñado para disfrutarlo tranquilamente.
¿Dónde alquilar una bicicleta en Ostende?
No tendrás muchos problemas para encontrar una bici de alquiler. Una de las opciones más convenientes es Blue-bike, el servicio público belga de bicis compartidas, que tiene un punto de recogida junto a la estación de tren de Ostende. Es una opción muy económica si ya estás suscrito y es perfecta para una excursión de un día.
Sino, también hay varias empresas privadas cerca de la estación de tren y el paseo marítimo donde puedes alquilar bicicletas normales, eléctricas o incluso tándems. La mayoría permite alquilarlas por horas o por día completo, así que puedes adaptar tu ruta al tiempo que tengas disponible.
La ruta que hicimos
Nuestra ruta comenzó junto a la estación de tren, desde donde nos dirigimos directamente al paseo marítimo. Desde allí, simplemente seguimos la costa, disfrutando de las vistas del Mar del Norte mientras pasábamos por algunas de las zonas más famosas de la ciudad.
Pasamos por la playa, el Casino Kursaal, las extensas playas de arena (que me recuerdan a las de San Sebastián), varios chiringuitos y terrazas donde mucha gente aprovechaba el buen tiempo para tomar algo. Lo mejor es que casi no hay cuestas, lo que la convierte en una ruta muy cómoda incluso para quienes no suelen montar en bici.
Durante el recorrido, también hicimos algunos desvíos para visitar lugares como el puerto, el faro de Lange Nelle y algunas calles del centro histórico antes de regresar al paseo marítimo.
Lo mejor de explorar Ostende en bicicleta
Hay algo que me ha encantado de explorar una ciudad en bici, y es que puedes parar donde quieras.
Paramos varias veces para sacar fotos, bajar a la playa, sentarnos un rato junto al mar o simplemente admirar el paisaje. Habría sido imposible en coche, y probablemente no habríamos llegado tan lejos a pie, al menos no sin cansarnos.
Además, la bici te permite descubrir rincones que normalmente pasarían desapercibidos. A veces, basta con desviarse un poco del paseo marítimo principal para encontrar una plaza tranquila, una cafetería con encanto o una tienda local (como Ostensche Ploate, mi tienda de discos favorita en esta ciudad).
Una ciudad hecha para la bicicleta
Durante nuestro recorrido, me sorprendió la cantidad de gente que usaba la bici como principal medio de transporte. No solo había turistas, sino también familias, personas mayores, trabajadores y niños que se desplazaban de un lugar a otro con total facilidad.
Es una imagen habitual en muchas ciudades flamencas, pero en Ostende, es aún más agradable gracias a su proximidad al mar. Recorrer Ostende en bici con la brisa marina y el sonido de las olas transforma un simple trayecto en una experiencia inolvidable.
Mi consejo si vas en verano
Si visitas Ostende durante los meses de verano, te recomiendo empezar la ruta relativamente temprano. A medida que avanza el día, el paseo marítimo se llena de gente, sobre todo con buen tiempo.
También es recomendable llevar agua, protector solar y, si es posible, parar a probar una cerveza belga o a comer algo en una de las terrazas con vistas al mar. Hicimos varias paradas y creo que fue la mejor decisión, ya que hizo que el paseo fuera mucho más relajado.
¿Merece la pena?
Sin duda. Recorrer Ostende en bici fue una de las mejores maneras que encontré para explorar la ciudad. Es una forma económica, sostenible y muy agradable de disfrutar del mar, la arquitectura y el ambiente costero sin depender del coche ni del transporte público.
Si vuelvo a Ostende, seguro que haré lo mismo. Al fin y al cabo, algunas ciudades son para caminar y otras para ir en bici. En mi opinión, Ostende pertenece claramente a este último grupo. Si tienes la oportunidad, reserva unas horas de tu viaje para recorrer su paseo marítimo en bicicleta, porque seguro que se convertirá en uno de los mejores recuerdos de tu visita a Flandes.
¡Hola!
Soy Paula Rodríguez, corresponsal de música y fiesta en Flandes
Soy estudiante en ICHEC Bruselas en el curso 2025/26 y apasionada de la música y la industria musical. Desde aquí comparto conciertos, festivales, eventos y planes musicales que hacen vibrar a Bruselas y Flandes.
Si suena bien y merece la pena vivirlo, probablemente esté allí para contártelo 🙂

