¡Hola, mis queridísimas lectoras y lectores!
Ya os hablé hace tiempo del beaterio de Lovaina y de lo especial que es ese lugar. Pues bien, hoy vengo con otro pedacito de patrimonio flamenco que, aunque mucho más pequeño, también tiene mucha magia: el beaterio de Kortrijk.
Si el de Leuven es como un barrio entero, este es…como una manzana. Prácticamente un secreto, un sitio mucho más pequeño y discreto. Pero para aclararnos, no os estoy hablando del típico beaterio de Santa Isabel. Os estoy hablando de una joya escondida, el Begijnhof y Jardín Botánico Baggaerts.
Un poco de historia: un beaterio modesto con alma solidaria
Este lugar fue fundado en 1638 y forma parte de los famosos beaterios flamencos, pero a diferencia de otros, este aún no está reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial, cosa que lo hace super poco conocido y aún menos turístico. A diferencia de otros beaterios grandes, este de Kortrijk es diminuto y compacto. El Baggaertshof fue fundado por Joossine Baggaert, junto con sus hermanas. Con la intención de dar cobijo a viudas pobres y mujeres solteras necesitadas. Originalmente consistía en trece casitas pequeñas, construidas alrededor de un patio interior con una capilla, un pozo de agua, un aseo común y una pequeña huerta / jardín.
La idea era ofrecer un techo digno, comunidad y refugio para mujeres que, de otro modo, podrían quedarse sin hogar (una especie de red de protección social del siglo XVII). Con el paso del tiempo, los usos cambiaron. Pero la esencia de este lugar, su cuidado, su estructura simple y su historia de solidaridad, ha sobrevivido. En 1979 se restauró, intentando mantener lo más fiel posible la estética histórica.
Entrar por una puerta diminuta
Lo primero que te sorprende de este beaterio es la entrada. No hay un arco gigantesco ni un cartel enorme. Nada de eso. Hay una puertita bajita, bastante discreta… y cuando la cruzas, cambias de universo. La entrada se encuentra en Sint-Jansstraat 37: os recomiendo que guardéis bien la dirección, porque antes de encontrarlo, tuve que pasar 4 veces por ahí.
En cuanto cruzas esa puerta, te topas con un patio interior, con casas pequeñas de tejado rojizo protegiéndolo, paredes blancas, un estilo modesto y una atmósfera sorprendentemente tranquila. Nada que ver con un monumento pomposo: este sitio parece pensado para la intimidad, la reflexión y la comunidad.
La capilla y las casitas: huellas de vidas reales
Dentro del recinto hay una capilla de ladrillo, en su momento lugar de culto y de práctica espiritual para las residentes del beguinaje, es íntima y tenue, dedicada a la Virgen María. Aún conserva las sillas originales, con el nombre tallado de cada una de las mujeres que vivían allí.
Además, algunas de las casas han sido restauradas y pueden ser visitadas, para entender la forma de vida que llevaban en aquella época.
El jardín botánico / huerto medicinal: verde, historia y silencio
Quizás lo que más me sorprendió y lo que da al Baggaertshof su sello especial es su jardín de hierbas medicinales. La tradición de cultivar plantas medicinales en este beguinaje se remonta a siglos atrás, y hoy en día permite conservar plantas muy especiales. En 1981, la comunidad local decidió restaurar ese jardín: replantando más de 200 especies diferentes de hierbas. Hoy en día, funciona como Jardín Botánico y es uno de los espacios verdes más tranquilos de Kortrijk.
Entre las curiosidades del jardín hay árboles singulares, como una de las pocas moreras blancas que se conservan en Flandes.
Por qué lo recomiendo.
En resumen, el Baggaertshof es ideal porque sale fuera del itinerario típico de visita de la ciudad. No es turístico, ni ruidoso, ni está lleno de gente. Su tamaño diminuto y su entrada casi escondida hacen que se convierta en un refugio de tranquilidad.
Si te gusta leer al aire libre, desconectar un rato del ajetreo o simplemente escuchar tus propios pensamientos rodeado de plantas y silencio, este es tu lugar. Lo único que os pido es que si vais, seáis respetuosos con las personas que cuidan del lugar.
Hasta aquí el blog de hoy.
Nos vemos pronto,
Irati.
¡Hola! 😀
Soy Irati Arce de Muguerza, tengo 23 años y soy de Bilbao. Estudio Medicina en la Universidad del País Vasco y este año voy a vivir una experiencia que me hace muchísima ilusión: empiezo mi Erasmus en Gante.
Además, seré corresponsal Erasmus de arte en Flandes, y me encanta la idea de poder compartir todo lo que vaya descubriendo. Quiero explorar esta región con la curiosidad e ilusión de quien lo ve todo por primera vez, pero también con las ganas de entenderla a fondo, como lo haría alguien que lleva viviendo aquí años.
Desde museos y arte urbano hasta pequeños detalles del día a día, espero poder transmitir la esencia de Flandes con las mismas ganas con las que yo la voy conociendo.
Hasta pronto y gracias por leerme:)




