Amberes y literatura: Austerlitz

Publicado en el blog de Erasmusenflandes por

Cuando observamos el urbanismo de una ciudad antigua, es frecuente que una característica sea su asentamiento junto a un río, motor de su progreso y camino principal para acceder a ella. Así pasaba con Amberes y el río Escalda, que en su estuario regalaba a la ciudad una de sus puertas de entrada, su antiguo puerto. Amberes no se entiende sin esta puerta que la hizo una ciudad prospera y cosmopolita, destacada en la Europa de la Edad Moderna.

Pero hay otro camino que ayuda a configurar la ciudad en tiempos más recientes y que llega a otra puerta impresionante, la Estación del ferrocarril. Cuando llegamos a Amberes en tren, su soberbia estación nos habla ya de la ciudad, de lo que ha sido y de lo que es. La Estación Central asombra por el trabajo de ingeniería y arquitectura, que la configura y la eleva como símbolo de una época.

Como tal, y junto con el zoo, aparece iniciando un precioso libro, Austerlitz, la última obra de Sebald. Cuenta cómo nació unida a la expansión colonial belga por deseo del rey Leopoldo, inaugurada en 1905, tras un periodo de diez años de construcción,  concebida por Louis Delacenserie a modo de Panteón de los nuevos dioses, “la Minería, la Industria, el Transporte, el Comercio y el Capital”.  Y así va describiendo los distintos símbolos que conforman la salle des pas- perdus, culminando en el símbolo del tiempo, el reloj. Amberes, con su zoo, su Estación Central, su río Escalda, inaugura un viaje a través de la vieja Europa, de manos de las palabras fotográficas de este autor imprescindible.

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