Hallo!
Cuando pensamos en Flandes es fácil imaginar ciudades medievales, canales, conciertos, festivales o cervezas. Yo misma llegué a Bruselas pensando que mi Erasmus giraría en torno a esos planes. Sin embargo, hubo un día que una ruta me hizo descubrir una faceta completamente distinta de la región: la naturaleza.
En enero, aprovechando uno de esos días fríos pero despejados típicos del invierno belga, unos amigos y yo decidimos hacer la ruta La Cambre-Seigne, un recorrido de senderismo que conecta el Bois de la Cambre con el impresionante Bosque de Soignes. No esperaba demasiado porque, al fin y al cabo, seguíamos estando en Bruselas. Pero terminé completamente sorprendida.
Del parque más famoso al bosque más espectacular de Bruselas
La ruta comienza en el Bois de la Cambre, uno de los parques favoritos de los locales. Ya había estado allí varias veces para hacer picnic o simplemente pasear, pero nunca había continuado hacia el Bosque de Soignes.
Poco a poco las calles desaparecen y el paisaje cambia completamente. De repente estás rodeado de enormes hayas, caminos de tierra y un silencio que cuesta creer que exista a tan pocos kilómetros del centro de una capital europea.
Un invierno que parecía sacado de un cuento
Creo que hacer esta ruta en enero fue parte de la magia.
Los árboles estaban completamente desnudos, el suelo cubierto de hojas secas y el aire era frío, pero muy agradable para caminar. Todo tenía un aspecto casi cinematográfico. Había momentos en los que parecía que estábamos mucho más al norte de Europa y no a apenas media hora del centro de Bruselas.
Lo mejor fue precisamente esa tranquilidad. Durante gran parte del recorrido apenas nos cruzamos con algunas personas paseando al perro, corredores y algún ciclista. Nada de ruido, tráfico o aglomeraciones.
La ruta perfecta para desconectar
La Cambre-Seigne no es una ruta especialmente complicada, por lo que puede hacerla prácticamente cualquiera que esté acostumbrado a caminar un poco.
Nosotros la hicimos sin ninguna prisa, parando varias veces para hacer fotos, comentar el paisaje y simplemente disfrutar del momento. Fue uno de esos planes sencillos que, sin darte cuenta, acaban convirtiéndose en uno de los mejores recuerdos del Erasmus.
Además, es un plan completamente distinto a los que solemos asociar con Bruselas. Muchas veces creemos que la ciudad solo ofrece museos, monumentos o vida nocturna, pero basta con coger un tranvía para encontrarte rodeado de naturaleza.
La ruta que cambió mi forma de ver Flandes
Hasta ese momento asociaba Flandes casi exclusivamente con ciudades preciosas como Brujas, Gante o Amberes. Después de esta caminata entendí que la región también tiene espacios naturales increíbles y que merece la pena reservar algún día para descubrirlos.
De hecho, desde entonces empecé a fijarme mucho más en los parques, bosques y senderos que encontraba cada vez que viajaba por Flandes. Es una parte del territorio que muchas veces pasa desapercibida frente a su patrimonio histórico, pero que también merece muchísimo la pena.
Un plan que repetiría sin pensarlo
Si vas a pasar una temporada en Bruselas o simplemente visitas la ciudad durante unos días, te recomendaría reservar una mañana o una tarde para hacer esta ruta.
No hace falta ser un experto en senderismo ni llevar un gran equipo. Solo unas zapatillas cómodas, algo de agua y ganas de caminar. Si además tienes la suerte de hacerla en invierno, como nosotros, probablemente descubras un paisaje completamente distinto al que imaginabas cuando pensabas en Bélgica.
A veces los mejores recuerdos del Erasmus no nacen en un concierto, en un festival o en una noche de fiesta. A veces aparecen caminando entre árboles centenarios, respirando aire frío y descubriendo que Flandes también sabe sorprender lejos de sus ciudades.
¡Hola!
Soy Paula Rodríguez, corresponsal de música y fiesta en Flandes
Soy estudiante en ICHEC Bruselas en el curso 2025/26 y apasionada de la música y la industria musical. Desde aquí comparto conciertos, festivales, eventos y planes musicales que hacen vibrar a Bruselas y Flandes.
Si suena bien y merece la pena vivirlo, probablemente esté allí para contártelo 🙂

