Un plan sencillo después de un día largo
¿Qué mejor plan hay que ir a ver el atardecer después de un día muy largo para despejarse un poco?
Justo eso fue lo que decidí hacer hace unos días. Había tenido un día larguísimo y solo quería salir de casa, que me diese el aire y desconectar un rato. Pensé que podía ser buena idea ir a ver el atardecer a algún sitio con vistas y aprovechar una de las bicicletas Villo! para llegar hasta allí.
Sobre las nueve o nueve y media de la noche salí de casa en busca de la estación de bicicletas Villo! más cercana. Por suerte, había una muy cerca, junto a la Place de la Chapelle. Escogí la bici que me pareció que estaba en mejor estado y que se veía más nueva, y emprendí mi corta ruta hacia la Place Poelaert, donde se encuentra el Palacio de Justicia de Bruselas.
Rumbo a la Place Poelaert
Me pareció un buen lugar para ver el atardecer porque tiene unas vistas bastante abiertas sobre la ciudad, un gran mirador y, además, una enorme noria que siempre llama la atención. Allí también se encuentra el famoso ascensor de Marolles, que conecta la parte alta y baja de la ciudad.
Nada más empezar a pedalear me tocó afrontar la subida. Entre la cuesta y el suelo empedrado, el trayecto no fue precisamente el más cómodo, pero aun así conseguí llegar en menos de diez minutos.
Cuando llegué ya había bastante gente sentada junto al mirador contemplando las vistas. La noria seguía girando lentamente y el ambiente era muy tranquilo. Fue entonces cuando me di cuenta de algo que no esperaba: el Palacio de Justicia ya no estaba cubierto por los enormes andamios que solía tener.
Un Palacio de Justicia mucho más visible
Todavía quedan algunas estructuras de restauración, pero ahora el edificio está mucho más despejado y se puede apreciar mucho mejor lo impresionante que es. La verdad es que me sorprendió verlo así ya que me habían contado que estaba envuelto por los andamios desde hacía muchos años, concretamente desde el 1984.
Después de llegar, decidí aparcar la bicicleta para pasear tranquilamente por la plaza. Al abrir la aplicación descubrí que había una estación de Villo! justo allí mismo, así que pude dejarla sin problema y recorrer la zona caminando.
Una plaza que lo tiene todo
Aunque el atardecer no fue el más espectacular que he visto, ya que había bastantes nubes, sí que aparecieron algunos tonos anaranjados que hicieron que la visita mereciese la pena.
Había grupos de amigos sentados charlando, algunas personas tomando algo y mucha gente simplemente disfrutando de las vistas. Además, la temperatura era perfecta: ni demasiado calor ni demasiado frío.
La noria le da un ambiente increíble a toda la plaza y cada vez me gusta más este rincón de Bruselas. Me parece un lugar muy completo porque reúne muchos elementos interesantes de la ciudad en un mismo espacio: el Palacio de Justicia, el mirador panorámico, la gran noria, el ascensor de Marolles y el Monumento a la Infantería Belga.
Además, en determinadas épocas también suelen instalarse puestos de comida y celebrarse algunos festivales y eventos, por lo que siempre hay algo diferente que ver.
El regreso a casa
Pasé un buen rato apoyada en el mirador observando cómo desaparecían los últimos colores del cielo. Cuando la luz empezó a apagarse por completo, decidí que era hora de volver a casa.
Volví a coger una bicicleta Villo!, aunque esta vez el trayecto fue bastante mejor que la ida. Gran parte del camino era cuesta abajo, así que resultó mucho más cómodo y divertido.
De hecho, decidí alargar un poco la vuelta y pasar por algunas calles bonitas de la zona. Una de las cosas que más me gusta de Bruselas es que siempre hay algún edificio que te sorprende. Da igual por dónde vayas: siempre aparece una fachada curiosa, una casa elegante o algún detalle arquitectónico que llama la atención.
Un plan que repetiré
La verdad es que fue un plan sencillo, pero me vino genial después de un día tan largo. No requiere mucho tiempo ni demasiada organización, pero es perfecto para despejarse, tomar un poco el aire y terminar el día de una forma diferente.
Además, cada vez estoy más contenta con las bicicletas Villo!. Dan una libertad enorme para moverse por Bruselas de forma práctica, rápida y económica, y hacen que planes improvisados como este sean mucho más fáciles.
Estoy segura de que volveré a repetirlo más veces, porque a veces lo único que hace falta para acabar bien el día es una bicicleta, unas buenas vistas y un atardecer sobre la ciudad.
¡Nos leemos pronto!
Emma
Preguntas frecuentes
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Soy Emma Febrer Pedraza, tengo 22 años y soy de Menorca. Durante los próximos meses voy a ser corresponsal de Naturaleza y Ciclismo en Flandes. Actualmente estoy en tercero del Grado de Turismo en la Universidad de Girona y este semestre he venido a Bruselas para realizar mi Erasmus en la Haute École Lucia de Brouckère.
Me considero una persona extrovertida y aventurera, con muchas ganas de descubrir nuevos lugares. Siempre me ha gustado moverme al aire libre, practicar deporte y explorar los destinos con calma, prestando atención a la naturaleza, los paisajes y a todo aquello que muchas veces pasa desapercibido cuando se viaja con prisas.
A través de este blog quiero compartir mi experiencia Erasmus, recorrer Flandes y Bruselas, y descubrir rutas, espacios naturales y pequeñas escapadas.
Espero que me acompañéis en estos meses de descubrimientos y nuevas experiencias!



