Hoy os traigo un blog un poco diferente. Esta vez no es una ruta ni un rincón concreto, sino algo más personal: un día cualquiera en mi vida de Erasmus.
Aunque cada día cambia (horarios de clase, planes, eventos…), este fue bastante común y corriente… de esos que al final también forman parte de la experiencia.
Mañanas con prisas (como siempre)
Empecé el día levantándome a las 8. Como cada mañana, me preparé rápido para ir a la universidad y salí con poco margen… intentando no llegar tarde (spoiler: a veces no lo consigo).
Tenía clase a las 9:20 y, sorprendentemente, llegué a tiempo. Todo un logro.
Ese día tuve dos asignaturas y terminé a las 12:35. Fue un día bastante chill en la uni, porque hay otros en los que puedo tener hasta casi 8 horas. Aun así, lo normal suele ser unas 4 horas al día.
Volver a casa (y pequeño capricho)
Como estudio en Anderlecht, tengo más de media hora de trayecto hasta casa, que está en el centro. Aunque, si los horarios cuadran bien, cojo el tranvía y en unos 25 minutos estoy de vuelta.
Al llegar, fui directa al súper a hacer una pequeña compra. Y como era 23 de abril, Sant Jordi, decidí autoregalarme unas flores. Porque oye… a falta de rosa y de alguien que me la regale, una misma se apaña jajaj. Después volví a casa y, sobre las 14h, me preparé el almuerzo. Me lo comí tranquilamente mientras veía YouTube o a veces también miro alguna serie. Es un momento muy simple, pero de mis favoritos del día.
Tarde productiva (más o menos)
Después de descansar un rato, me puse con deberes de la uni y tareas del blog. Venía de tener a mi familia de visita la semana anterior, así que llevaba bastante trabajo acumulado. Cuando terminé, preparé la mochila y me fui al gimnasio. No voy tanto como me gustaría desde que estoy en Bruselas, pero intento mantener el hábito. Al final, entre tantos cambios, viene bien tener una pequeña rutina.
Aprovechando el buen tiempo
Al salir del gym, decidí volver a casa dando un paseo más largo por el centro. Ahora que empiezan los días buenos, apetece muchísimo aprovecharlos y alargar cualquier excusa para estar fuera.
Belgian Night (y una mezcla cuestionable)
Al llegar a casa me duché y me preparé rápido porque tenía un evento de ESN en la ULB: una Belgian Night. Hicimos kahoots sobre cultura general del país, jugamos, hubo cata de cervezas y también cena con cosas típicas: patatas fritas, gofres… y lo que más me sorprendió (y traumó un poco): melocotón en almíbar con atún y mayonesa.
Sí, tal cual.
Me pareció una combinación terrible, así que le di mi plato a una amiga muy valiente (y con un gusto bastante cuestionable), a la que sorprendentemente le encantó.
Fin del día
Terminamos sobre las 23:30. Cogí un bus de vuelta a casa y directa a dormir, que al día siguiente tocaba volver a la rutina y a las clases.
Al final, puede que no fuese un día espectacular ni lleno de planes increíbles… pero es justo este tipo de días los que realmente construyen la experiencia Erasmus.
¡Nos leemos pronto!
Emma
Soy Emma Febrer Pedraza, tengo 22 años y soy de Menorca. Durante los próximos meses voy a ser corresponsal de Naturaleza y Ciclismo en Flandes. Actualmente estoy en tercero del Grado de Turismo en la Universidad de Girona y este semestre he venido a Bruselas para realizar mi Erasmus en la Haute École Lucia de Brouckère.
Me considero una persona extrovertida y aventurera, con muchas ganas de descubrir nuevos lugares. Siempre me ha gustado moverme al aire libre, practicar deporte y explorar los destinos con calma, prestando atención a la naturaleza, los paisajes y a todo aquello que muchas veces pasa desapercibido cuando se viaja con prisas.
A través de este blog quiero compartir mi experiencia Erasmus, recorrer Flandes y Bruselas, y descubrir rutas, espacios naturales y pequeñas escapadas.
Espero que me acompañéis en estos meses de descubrimientos y nuevas experiencias!
