¡Hallo a todos y a todas!
Amberes es una ciudad de Flandes con un encanto propio. Aunque mucha gente no lo sepa, es una de las grandes capitales de la moda. Pero siento deciros que de eso… hoy no vamos a hablar.
Hoy quiero que me acompañéis a probar uno de los dulces más típicos de la ciudad, nacido de una leyenda bastante peculiar: la del gigante Druon Antigoon.
Descubramos la leyenda
Cuenta la leyenda que, hace siglos, un gigante llamado Druon Antigoon aterrorizaba a los navegantes del río Escalda, exigiéndoles un peaje desorbitado.
¿Y si no pagabas? Bueno… digamos que no había reseñas en Google para quejarse. El gigante les cortaba la mano y la lanzaba al río. Hasta que un día apareció el soldado romano Silvius Brabo, que decidió que ya estaba bien. Lo enfrentó, lo venció y, en un giro bastante poético, le cortó la mano y la arrojó al agua.
De ahí viene el nombre de Amberes: “hand werpen”, que significa “lanzar la mano”. Sí, cuando digo que los belgas son muy literales, es porque son MUY literales.
Las manos de Amberes
Pero claro, una buena leyenda no podía quedarse solo en historia.
En 1934, el pastelero Jos Hakker se inspiró en este relato y creó las famosas Manos de Amberes: unas galletas con forma de mano que rinden homenaje a la ciudad.
Con el tiempo, se convirtieron en la galleta oficial de Amberes y en todo un icono local. Porque sí, aquí convierten una historia un poco macabra… en algo delicioso. Prioridades.
El mejor lugar para probarlas
Según la nieta de Jos Hakker, las versiones más fieles a la receta original se encuentran en Philip’s Biscuits. Y claro, si vamos a probar historia, mejor hacerlo bien.
Philip’s Biscuits
Este taller nació con la idea de transformar un producto artesanal en toda una experiencia. Y lo han conseguido.
Amberes también es conocida como “Koekestad” (la ciudad de las galletas), y aquí lo entiendes perfectamente. Nada más entrar, el olor a galletas recién hechas ya te gana.
En su taller, tradición y creatividad van de la mano (nunca mejor dicho). Cada galleta se prepara con mimo, y el equipo experimenta constantemente con sabores y texturas (aunque, tranquilos, sin traicionar la esencia original).
Más allá de las galletas
En Philip’s Biscuits no solo importa el sabor, sino toda la experiencia. Desde el packaging (precioso, todo hay que decirlo) hasta las tiendas, que parecen sacadas de un cuento, todo está cuidado al detalle. Ellos mismos lo describen como:
Un momento que se convierte en un cuento de hadas para atesorar.
Y oye, por una vez, el marketing no exagera.
Lo importante… probemos la mano
Porque sí, toda esta historia está muy bien… pero hemos venido a comer.
Las galletas son crujientes, con ese punto justo de mantequilla y dulzor que hace que quieras otra sin pensarlo demasiado. Y claro, cuando te das cuenta… ya no quedan. Creo que son una alternativa perfecta a las típicas pastas, y el toque de almendra les da un puntazo.
A nivel personal, su sabor me recuerda muchísimo a las tejas españolas. Y como buena amante de las tejas, os podéis imaginar mi opinión de las Manos de Amberes: están brutales. Además, 250g me costaron 13,95€, un precio que, sinceramente, no me parece excesivo para la calidad y la experiencia.
Como habéis podido ver, Amberes demuestra que incluso las historias más oscuras pueden tener un final dulce (literalmente).
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.






