¡Hallo a todos y a todas!
Puede que el post de hoy se salga un poco de lo que suelo contar por aquí. Normalmente hablo de comida, costumbres o curiosidades de Flandes… pero hoy toca mi otra faceta: la ciencia. Al final es parte de lo que soy, así que me hacía ilusión compartirlo también con vosotros. Y tranquilos, no voy a dar una clase de bioquímica (aunque tentación hay). Más bien quiero contaros cómo es la ciencia en Flandes, si realmente es tan potente como dicen y, sobre todo, cómo la estoy viviendo yo desde dentro.
¿Cómo es la ciencia en Flandes?
Para empezar fuerte: Flandes cuenta con cuatro grandes centros estratégicos de investigación, conocidos como Strategische Onderzoekscentra (SOC). Son instituciones de primer nivel que trabajan en áreas clave para el futuro.
El primero es Imec, uno de los centros más punteros del mundo en nanoelectrónica y tecnología digital. Allí desarrollan tecnologías que luego terminan aplicándose en cosas tan importantes como la salud, la conectividad o la energía limpia.
Después está VIB, el gran referente de Flandes en ciencias de la vida y biotecnología. Colabora estrechamente con las universidades de la región y con el ecosistema biotech local. Su objetivo no es solo hacer investigación básica, sino también transformar descubrimientos científicos en aplicaciones reales. Y sí, aquí es donde tengo la suerte de estar colaborando ahora mismo… pero paciencia, que enseguida os cuento más.
Otro centro clave es VITO, especializado en energía, materiales y medio ambiente. Su enfoque está muy orientado a resolver problemas reales de la industria mediante tecnología e investigación aplicada.
Y por último está Flanders Make, centrado en innovación en la industria manufacturera. Este instituto ayuda a las empresas a desarrollar nuevas tecnologías y a mejorar procesos de producción con investigación de primer nivel.
Vamos, que no estamos hablando de cuatro laboratorios pequeños precisamente. Flandes ha apostado fuerte por la investigación.
Centrémonos en VIB
Ahora sí, vamos a mi terreno. VIB significa Vlaams Instituut voor Biotechnologie (Instituto Flamenco de Biotecnología). Fue fundado en 1995 y hoy es uno de los centros de investigación más importantes de Europa en ciencias de la vida.
Aunque suene muy específico, en realidad abarca muchísimos campos: microbiología, investigación del cáncer, inmunología, neurobiología… y también biología estructural, que es donde trabajo yo. Básicamente estudiamos la estructura de las proteínas para entender cómo funcionan. Puede sonar un poco friki, vale, lo es, pero es fascinante.
Dejarme que os cuente una historia…
Aquí viene una de esas historias que parecen sacadas de una película científica.
Un investigador de la VUB (universidad asociada al VIB), el profesor Raymond Hamers, descubrió algo sorprendente en la sangre de los dromedarios: unos anticuerpos diminutos llamados nanobodies o nanocuerpos.

La gracia de estos anticuerpos es que son muchísimo más pequeños que los normales, pero mantienen una capacidad increíble para unirse a moléculas específicas. Gracias a ese tamaño y a su estabilidad, se han convertido en herramientas súper valiosas para desarrollar nuevos medicamentos y aplicaciones biotecnológicas.
El descubrimiento fue tan importante que la empresa biotecnológica belga Ablynx, basada en esta tecnología, terminó siendo comprada en 2018 por la farmacéutica francesa Sanofi por 3.900 millones de euros. Sí, miles de millones… nada mal para algo que empezó estudiando la sangre de un dromedario.
Además, los nanocuerpos también se usan en investigación para estabilizar proteínas y poder estudiar su estructura, algo clave para entender cómo funcionan y cómo diseñar fármacos contra ellas.
¿Y cómo lo vivo yo desde dentro?
Ahora mismo estoy haciendo mi TFG y mis prácticas en la VUB, concretamente en el laboratorio de Joris Messens dedicado a la señalización Redox, en el área de biología estructural. Y sinceramente, para mí es un honor poder estar allí.
Una de las cosas que más me llama la atención es lo internacional que es el laboratorio. La ciencia no tiene fronteras, y se nota: hay gente de muchos países trabajando juntos. Eso también dice mucho de Flandes como región científica, porque atrae talento de todo el mundo.
Otra cosa que impresiona es el equipamiento. El laboratorio está increíblemente bien equipado: prácticamente cualquier máquina que puedas necesitar está ahí. Además, gracias a los grants o financiación competitiva que reciben, pueden acceder a tecnologías muy avanzadas para investigar.
Y ahora la gran pregunta…
Sé que muchos estaréis pensando: Vale, todo esto está muy bien… pero ¿qué estás haciendo tú exactamente?
Pues bien, sin entrar en demasiados detalles (porque la ciencia también tiene sus pequeños secretos), colaboro en un proyecto que busca desarrollar un biosensor capaz de detectar unas moléculas concretas. La idea es que, en el futuro, este tipo de herramientas pueda aplicarse en la industria agrícola para entender mejor las plagas y poder entender mejor la interacción entre el patógeno y la planta.
Vamos, que en cierto modo estoy intentando genera un mecanismo que nos ayude a entender el sistema de alarma molecular de las plantas.
Pero bueno, para los más curiosos os dejo por aquí un vlog de cómo es un día conmigo en el laboratorio:
En resumen, detrás de los gofres, las cervezas y el chocolate (que también son muy importantes, no nos engañemos), Flandes es también una región que apuesta muchísimo por la ciencia y la innovación. Desde grandes centros de investigación hasta laboratorios llenos de talento internacional, aquí la investigación forma parte del día a día. Y para mí, poder vivirlo desde dentro, aunque sea en una pequeña parte del enorme puzzle científico, es una experiencia increíble.
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.


