¡Hola mis queridísimos lectores y lectoras!
4º mes de Erasmus y puedo afirmar que las mejores experiencias no siempre aparecen en los mapas, ni tienen carteles llamativos, ni salen en las guías. Algunas están escondidas detrás de puertas que parecen no llevar a ninguna parte. Algunas simplemente aparecen en tu tarde como por arte de magia. Y así es exactamente Monkey Business: un espacio cultural medio clandestino 😛
¿Qué es Monkey Business?
Lo especial de Monkey Business es que no es exactamente una sala de conciertos, ni una galería, ni un bar… pero al mismo tiempo es un poco las tres cosas. Es una venue subterránea, un antiguo sótano que varias veces al año se transforma por completo para convertirse en el punto de encuentro de artistas, estudiantes, curiosos y gente creativa. Ellos lo denominan festival de arte clandestino y dura unos 6 días.
El sitio no aparece ni siquiera en Google Maps, no tiene pin. Por eso tiene ese aura tan secreta, porque o pasas por la calle el día adecuado o te lo cuenta alguien. Para entrar, una vez estes en Gante, puedes hacerlo desde la típica calle de los grafitis, empujando una puerta medio escondida entre tanta pintada o desde la calle principal, Onderstraat.
Un espacio que cambia constantemente
Este festival va ya por la 8ª edición y lo mejor es que cada uno de los días te sorprende con algo distinto. Hoy puede ser un concierto íntimo, mañana un mercado artesanal, pasado una expo permanente… y al otro un taller de arte improvisado.
Cuando lo visité, había un músico tocando un instrumento de cuerda y viento que no sabría ni cómo describir… Era algo entre un violín y una guitarra oriental, pero también tenía parte de flauta (muy raro). En el suelo, habían puesto una alfombra enorme llena de cojines, algo que ya dice mucho del estilo del lugar: aquí la gente se tumba, se sienta en el suelo, se relaja y escucha la música como si estuviera en un salón gigante. Nada de filas, nada de distancia, todo súper cercano.
Mercado artesanal, arte por todas partes y una mezcla de ideas
Mientras el músico tocaba, al otro lado del espacio se celebraba un mercado de artistas locales. Había de todo: pendientes hechos a mano, pegatinas, prints, jarrones, fanzines…Pero la experiencia no quedaba ahí. En las paredes, en las esquinas, en huecos que normalmente pasarían desapercibidos, había una exposición de arte que ibas descubriendo conforme avanzabas: collages, esculturas y proyecciones.
Para ver las proyecciones, podías sentarte en una silla en frente de un televisor antiguo, ponerte unos cascos y deleitarte con los videoclips de indie pop que sonaban en la pantalla o con el recital de poesía teatral que se presentaba a modo de cortometraje.
El bar: pequeño, barato y con buenas vibras
La barra es un bar sencillo, funcional… y más barato que la mayoría de sitios de la ciudad. Esa es otra de las razones por las que Monkey Business atrae tanto a gente joven: puedes tomar algo mientras ves arte, charlas con alguien o escuchas música sin pagar 8 euros por una bebida. Y aunque pueda parecer un detalle sin importancia, en realidad tiene todo el sentido, ya que pretende ser un lugar accesible y cercano.
Un rincón que no pretende ser popular
Monkey Business tiene algo muy especial: no busca ser el sitio de moda. No tiene redes llenas de anuncios ni un equipo de marketing detrás. Es auténtico porque surge de la comunidad y vive gracias a la gente que lo ocupa.
Conclusión: una puerta escondida, un sótano vivo y muchas historias esperando
Monkey Business es más que un sótano cultural: es un refugio creativo, un espacio donde puedes reconectar con cosas que a veces olvidamos: el arte, la comunidad y la curiosidad.
Hasta aquí el blog de hoy,
Nos vemos pronto.
Irati
¡Hola! 😀
Soy Irati Arce de Muguerza, tengo 23 años y soy de Bilbao. Estudio Medicina en la Universidad del País Vasco y este año voy a vivir una experiencia que me hace muchísima ilusión: empiezo mi Erasmus en Gante.
Además, seré corresponsal Erasmus de arte en Flandes, y me encanta la idea de poder compartir todo lo que vaya descubriendo. Quiero explorar esta región con la curiosidad e ilusión de quien lo ve todo por primera vez, pero también con las ganas de entenderla a fondo, como lo haría alguien que lleva viviendo aquí años.
Desde museos y arte urbano hasta pequeños detalles del día a día, espero poder transmitir la esencia de Flandes con las mismas ganas con las que yo la voy conociendo.
Hasta pronto y gracias por leerme:)








