¡Hola mis queridísimas lectoras y lectores!
En el blog anterior os hablé de los insectos de Pol Cosmo, y como ya os adelanté, hoy por fin puedo traeros algo que me hace especial ilusión: ¡una entrevista completa con él!. Y os prometo que merece la pena. Su forma de pensar, de contar lo que hace y de mirar el mundo a través de estos pequeños insectos es tan interesante que no querría quedármelo solo para mí.
Si leéis hasta el final, descubriréis cómo empezó todo, cuál es su proceso creativo, las anécdotas más curiosas detrás de sus bichos y todo eso que no se ve a simple vista cuando te cruzas con una de sus obras por la calle.
Además, conoceréis su manera de entender el arte urbano y cómo consigue transformar algo tan diminuto como un insecto en una experiencia única, llena de intención y simbolismo.
Así que… allá vamos 🙂
¿Cómo empezó tu camino artístico y cuánto tiempo llevas creando arte callejero?
«Mi interés por el arte callejero viene de hace mucho tiempo, pero mi propio camino es relativamente reciente. Digamos que tenía unos 30 años cuando empecé a probar algunas cosas en la calle, aunque no todo fue un “éxito”. 😉
Hace unos 10 años empecé con mis insectos, y eso fue completamente diferente: la emoción que sentí, la motivación, el placer… Y nada de eso ha cambiado desde entonces.»
¿Qué te inspiró a desarrollar tu estilo actual? ¿Por qué principalmente insectos? ¿Qué te atrae de estas criaturas y cómo eliges cuáles crear?
«Los insectos están por todas partes, pero parece que no los notamos. Eso me intrigó, sobre todo porque son tan importantes para nuestro ecosistema… En un nivel más filosófico, podrías decir lo mismo de algunas personas en nuestra sociedad: extremadamente importantes… y nadie les presta atención.
Así que me pareció buena idea hacerlos más grandes para que la gente los viera. Con el tiempo me enamoré completamente del mundo de los insectos. La belleza de estas pequeñas criaturas es impresionante.
Al principio los dibujaba de forma más general, por ejemplo, hacía un dibujo de “una abeja”. Pero no existe “una abeja” genérica: hay abejas melíferas, abejas albañiles rojas, abejas mineras barbudas… Ahora elijo un insecto específico (la mayoría de las veces uno local), estudio su anatomía, intento hacer un dibujo más o menos correcto y dejo que la imaginación haga el resto.»
¿Cómo decides la ubicación de cada obra?
«Bueno, hay dos formas: cuando empecé lo hacía todo de manera ilegal. Caminaba, y cuando veía un buen sitio, dejaba uno de mis bichos. Sigo haciéndolo, pero después de unos meses la gente empezó a notarlos y a intentar averiguar quién los hacía. Entonces empezaron a llegar correos… cientos de correos… con direcciones de personas que querían tener un pequeño insecto en su casa. Así que ahora tengo una lista de espera con unas 800 direcciones que todavía tengo que visitar (y sigue creciendo). La gente no tiene que pagarme, pero tiene que tener paciencia. A veces pasan años antes de que llegue a su casa, sobre todo si viven lejos de Gante.
Nunca llamo al timbre cuando llego: simplemente pego el insecto y me voy en silencio. Me encanta sorprender a la gente, hacerles sonreír sin recibir nada a cambio.
Y sí, podría haber ganado mucho dinero con los miles de bichos que ya he pegado, pero no sería tan feliz como soy ahora. Eso para mí es mucho más importante.»
¿Hay alguna pieza que tenga una historia especial detrás?
«De alguna forma todas son importantes, porque significan algo para las personas que viven en esas casas. A veces conozco su historia, pero muchas veces no. Hay personas que han perdido a un hijo, un padre o una pareja, y ese pequeño insecto se convierte en un símbolo de su presencia.
Hace poco dejé una luciérnaga en una casa, casualmente el día del funeral del marido del hombre que vivía allí. Después me escribió contándome que sintió como si su marido le hubiera enviado una señal para decir: “Voy a cuidar de ti desde donde estoy ahora”. Historias como esa (y hay cientos a lo largo de los años) me llenan de gratitud por poder significar algo para alguien, incluso sin conocerlo personalmente.»
¿Tienes algún proyecto, exposición o colaboración próximamente?
«A veces siento que voy saltando de un proyecto a otro (¡y eso que este ni siquiera es mi trabajo principal! 😃) ¿Exposiciones? Bueno, creo que Gante es como una gran exposición de mi trabajo durante todo el año.
Estoy muy emocionado porque el año que viene saldrá un libro de poesía con mis dibujos y los magníficos poemas de Rhea Cecile. A finales de este año tendré una “exposición” en el museo más pequeño del Hospital Universitario de Gante. Y en diciembre saldrá una nueva taza de café de edición limitada en la tienda Helen b: una tradición anual donde Helen b dibuja una de sus figuras junto a uno de mis insectos. Las tazas suelen agotarse en uno o dos días, ¡así que hay que darse prisa!
El placer de no tener que vivir de mi arte es que soy libre para aceptar o rechazar cualquier proyecto que me propongan.
Y adoro esa libertad. No hay dinero en el mundo que pueda reemplazarla.»
¿Cómo te sientes sabiendo que algunas de tus obras pueden deteriorarse con el tiempo? Al fin y al cabo, el papel (corrígeme si me equivoco) es un material difícil de trabajar, y el clima de Flandes no siempre ayuda.
«Al principio, hace diez años, me daba pena, porque lleva mucho tiempo hacer cada pieza. Pero ahora lo acepto, es parte de lo que hago. Pego mi insecto en la pared sabiendo que tarde o temprano desaparecerá. Tal vez sea un recordatorio de que debemos disfrutarlo cada día mientras dure. Como en la naturaleza, nada es para siempre.»
Y con esto ponemos punto final a nuestra conversación con Pol Cosmo. De verdad, ha sido un auténtico lujo poder hacer una entrevista a alguien tan interesante, no solo por lo que crea, sino por cómo piensa y cómo vive el arte.
Si en el blog anterior os enseñé la magia de encontrarte sus insectos por las calles de Gante, hoy habéis podido adentraros un poco más en su mundo: cómo trabaja, qué le mueve y las historias que se esconden detrás de cada uno de sus pequeños bichos.
Ojalá esta entrevista os haya inspirado tanto como a mí. Estoy feliz y agradecida después de escucharle, y espero que a vosotros también os entren ganas de mirar vuestro alrededor con más calma, más curiosidad y más cariño. Al final, son esos pequeños detalles los que hacen que cada paseo por la ciudad se convierta en una mini aventura que merece la pena vivir.
Hasta aquí el blog de hoy,
Nos vemos pronto.
Irati
¡Hola! 😀
Soy Irati Arce de Muguerza, tengo 23 años y soy de Bilbao. Estudio Medicina en la Universidad del País Vasco y este año voy a vivir una experiencia que me hace muchísima ilusión: empiezo mi Erasmus en Gante.
Además, seré corresponsal Erasmus de arte en Flandes, y me encanta la idea de poder compartir todo lo que vaya descubriendo. Quiero explorar esta región con la curiosidad e ilusión de quien lo ve todo por primera vez, pero también con las ganas de entenderla a fondo, como lo haría alguien que lleva viviendo aquí años.
Desde museos y arte urbano hasta pequeños detalles del día a día, espero poder transmitir la esencia de Flandes con las mismas ganas con las que yo la voy conociendo.
Hasta pronto y gracias por leerme:)




