Buscando lugares nuevos que explorar, encontré un área entre los senderos del bosque de Soignes que parece sacada de una novela, el Rouge-Cloître. El nombre me llamó la atención desde el principio “¿Monasterio Rojo?, ¿Por qué rojo?”, y esa curiosidad es la que me llevó a explorar esta zona.
Caminando entre estanques, viejos muros y senderos cubiertos de hojas, descubrí que detrás de ese nombre tan peculiar se esconde una curiosa historia.
Si te apetece buscar un plan diferente, Rouge-Cloître (Rood Klooster / Monasterio Rojo) es toda una joya, mezcla de historia antigua, bosque, arte contemporáneo y espacios para desconectar. Te invito a leer este post para que te animes a visitarlo y a aprovecharlo al máximo.
Un poco de historia
Fue fundado como ermita en 1366-1367, luego se convirtió en priorato de los canónigos agustinos en el siglo XIV.
El priorato sobrevivió a varios incendios, saqueos, cambios de poder y finalmente fue suprimido en la época de la Revolución Francesa (1796) y pasó a propiedad civil.
En cuanto al nombre, “Monasterio Rojo,” existen varias versiones que explican de dónde podría venir. Por un lado hay quien afirma que del revestimiento rojizo de los ladrillos utilizados en su construcción, otra versión sostiene que de las tejas rojas que tenía el monasterio que destacaban entre el verdor del bosque, e incluso hay quien dice que tiene que ver con la palabra “rode” (en neerlandés) que implicaba clarear terrenos.
Arte, naturaleza y cultura
Rouge-Cloître es un lugar vivo. En la actualidad, el sitio alberga diferentes organismos: el Centro de Arte, el Théâtre de la Parole, la asociación Cheval et Forêt, el Jardín de los Monjes y varios talleres de artistas.
–Centre d’Art du Rouge‑Cloître. Este espacio, instalado en las ruinas del antiguo priorato, apuesta por el encuentro entre imagen y palabra.
Aquí se pueden ver exposiciones de ilustradores de libros infantiles, autores de cómic, y proyectos de artistas que juegan con el texto y la imagen. Estos viejos muros cobran vida de nuevo con cada exposición.
-Théâtre de la Parole. Convierte las palabras en las grandes protagonistas. Es un espacio dedicado al arte del relato, del cuento, de la voz que narra, donde el silencio se llena de historias.
Desde 2001 está alojado en uno de los graneros de la granja del Rouge-Cloître, lo que le da un encanto especial.
-Cheval et Forêt. Desde el año 2000, esta asociación ha hecho algo tan sencillo como hermoso. Ha vuelto a poner al caballo de tiro en el corazón de Bruselas, pero no solo como animal de trabajo, sino como compañero de aprendizaje.
Allí, entre los establos antiguos, niños y jóvenes con diferentes capacidades trabajan junto a los caballos de tiro. Estos animales se caracterizan por ser tranquilos y nobles.
Sus caballos participan en la recogida de residuos en parques y bosques, ayudan en actividades educativas sobre el medio ambiente y acompañan a personas y grupos con diferentes capacidades.
-Jardin des Moines. Me parece un remanso de calma instalado en la antigua casa del portero. Ofrece talleres de naturaleza, de plantas silvestres, de cocina …
Además, tiene una pequeña taberna, «Le Relais Forestier», donde podemos parar a saborear productos locales en un entorno auténticamente natural.
-Los Talleres de Artistas. Son un conjunto de estudios abiertos al público donde pintores, escultores, vidrieros y diferentes artesanos muestran su proceso creativo.
A menudo los fines de semana estos talleristas abren sus puertas, hacen demostraciones de soplado de vidrio, de dentelle (encaje de bolillos)… es un pequeño “mercado de creatividad” dentro de un entorno natural.
Lo que vas a encontrar
Exposiciones temporales: el Centro de Arte siempre tiene algo nuevo. A veces grandes ilustradores, cómics especiales, muestras de arte contemporáneo belga o internacional.
Arte y literatura: charlas, espectáculos y diferentes proyectos.
Paseos por la naturaleza: el entorno natural es impresionante con el bosque de Soignes, estanques, senderos, espacios verdes. Rouge-Cloître está clasificado como reserva natural. Ideal para caminar, correr, relajarse.
Espacios comunitarios culturales: talleres de artistas, teatro, lugares de encuentro. Hay actividades para distintos públicos, incluidos jóvenes.
Algunas curiosidades
El edificio del antiguo priorato está protegido como patrimonio arquitectónico desde 1965.
En los domingos, especialmente el primero de mes, se organizan paseos guiados por la historia del sitio. Perfecto si te interesa no sólo ver, sino entender.
El dominio estuvo antaño rodeado por un muro, que aún se conserva en la actualidad. Todavía pueden verse los restos del priorato y sus dependencias.
Existen estanques todavía destinados a la pesca y otros preservados como reserva natural.
El sitio del Rouge-Cloître cuenta con una de las áreas de juegos más grandes y modernas de la Región de Bruselas, así como con un circuito de ejercicios al aire libre.
El jardín botánico experimental Jean Massart está muy cerca, lo que añade un plus para quienes aman plantas y quieran visitarlo.
Información práctica
– Dirección: Rue du Rouge-Cloître 4, 1160 Auderghem, Bruselas.
– Cómo llegar: hay distintos buses, tranvías o metros que puedes tomar.
– Horarios del Centro de Arte: Cerrado lunes y martes. Miércoles a domingo de 13:00 a 17:00
– Precio: varía según la exposición
Después de recorrer el Rouge-Cloître, me fui con la sensación de haber estado en un lugar donde todo encaja, historia, arte, naturaleza y vida cotidiana. Es un espacio que se disfruta sin prisas, donde siempre hay algo nuevo que descubrir, un punto de encuentro entre lo natural y lo artístico.







