Desde que estoy viviendo en Bélgica, me he dado cuenta de que marzo es un mes un poco peculiar. No es invierno del todo, pero tampoco primavera. Es como una transición constante, y eso hace que mucha gente no lo tenga en cuenta a la hora de viajar.
Pero claro, al vivirlo en primera persona, la pregunta es inevitable: ¿realmente merece la pena venir a Bélgica en marzo?
El clima en marzo: impredecible pero interesante
Si hay algo que define este mes es el tiempo cambiante. Puedes tener sol, lluvia y viento… literalmente todo en un mismo día.
Las temperaturas empiezan a ser más suaves que en pleno invierno, pero siguen siendo frescas. Algunos pocos días hemos llegado incluso a los 17 grados, pero en cuanto cae el sol, el frío vuelve sin avisar. Aun así, se nota que los días se alargan, y eso cambia bastante la sensación general. Hay días en los que puedes pasear tranquilamente bajo el sol por ciudades como Gante o Lovaina sin abrigo, y otros en los que el paraguas se convierte en tu mejor compañero.
No es el clima más cómodo, pero tiene su punto.
Menos turismo: un gran punto a favor
Para mí, este es uno de los mayores atractivos de viajar en marzo.
No hay tanta gente como en primavera o verano, lo que hace que todo se sienta más tranquilo. Puedes visitar lugares tan conocidos como Brujas o Bruselas sin esa sensación de agobio constante.
Además, todo se disfruta de otra manera. Pasear sin prisas, sentarte en un parque sin tener que buscar hueco… pequeños detalles que marcan la diferencia.
También suele haber mejores precios en alojamiento, algo que siempre se agradece si viajas con presupuesto ajustado.
Naturaleza en transición
Si te gusta la naturaleza, marzo tiene un encanto especial. No es la explosión de primavera, pero sí ese momento en el que todo empieza a cambiar. Aparecen las primeras flores, los días tienen más luz y poco a poco el paisaje se transforma.
Eso sí, los árboles aún están bastante desnudos, lo que le da un aire diferente a los parques y bosques.
Aun así, es un buen momento para planes tranquilos:
- Paseos por parques urbanos
- Rutas cortas de senderismo
- Salidas en bici si el tiempo acompaña
Por ejemplo, lugares como el Parque de Bruselas o el Bois de la Cambre empiezan a tener más vida en esta época.
Lo no tan bueno
No todo es perfecto, y creo que es importante decirlo.
El tiempo puede ser bastante impredecible, y eso a veces te obliga a cambiar planes sobre la marcha. Además, visualmente no es el momento más espectacular del año: muchos días grises, árboles sin hojas y menos “color” en general. También hay menos ambiente que en los meses más cálidos, aunque todo depende del tiempo. En cuanto salen los días de sol, las terrazas se llenan y el ambiente cambia por completo.
Y algo básico pero importante: tienes que venir preparado. Ropa en capas y paraguas son imprescindibles.
Primavera en Bélgica: en esta foto llevaba 3 capas y abrigo… y a ratos te sobra todo.
¿Para quién sí merece la pena viajar en marzo?
Creo que este mes no es para todo el mundo, pero sí tiene su público.
Sí merece la pena si:
- Te gusta viajar con calma
- Disfrutas de la naturaleza sin multitudes
- No te importa adaptarte al clima
Puede no ser ideal si:
- Buscas calor
- Quieres ambiente veraniego
- Te imaginas un viaje “de postal perfecta”
3 cosas que me han gustado de marzo en Bélgica
Por resumir un poco mi experiencia:
- La tranquilidad al visitar sitios turísticos
- Los días en los que el buen tiempo vuelve y se nota de verdad en el ambiente
- Esa sensación de estar viendo cómo cambia la estación poco a poco
Aqui el bar Plein Publiek BXL: el primero en llenarse cade vez que sale el sol.
Si vienes en marzo: un consejo rápido
Trae esto sí o sí: paraguas, chaqueta impermeable y ropa en capas. Puede parecer básico, pero te va a salvar el viaje.
En conclusión, para mi…
Después de vivir marzo aquí, diría que no es el mes más espectacular para viajar a Bélgica… pero tiene un encanto especial. No es perfecto, no es siempre bonito, pero precisamente por eso se siente más auténtico. Es un buen momento para descubrir el país con más calma y de una forma más real.
Así que sí, viajar a Bélgica en marzo merece la pena… siempre que sepas a lo que vienes.
¡Nos leemos pronto!
Emma
Soy Emma Febrer Pedraza, tengo 22 años y soy de Menorca. Durante los próximos meses voy a ser corresponsal de Naturaleza y Ciclismo en Flandes. Actualmente estoy en tercero del Grado de Turismo en la Universidad de Girona y este semestre he venido a Bruselas para realizar mi Erasmus en la Haute École Lucia de Brouckère.
Me considero una persona extrovertida y aventurera, con muchas ganas de descubrir nuevos lugares. Siempre me ha gustado moverme al aire libre, practicar deporte y explorar los destinos con calma, prestando atención a la naturaleza, los paisajes y a todo aquello que muchas veces pasa desapercibido cuando se viaja con prisas.
A través de este blog quiero compartir mi experiencia Erasmus, recorrer Flandes y Bruselas, y descubrir rutas, espacios naturales y pequeñas escapadas.
Espero que me acompañéis en estos meses de descubrimientos y nuevas experiencias!


