Leopold de Waelplaats

Publicado en el blog de Amberes por

¿No creéis que, bajo la luz del atardecer, todo cobra una apariencia especial? Es el caso de esta plaza.

Si os habéis acercado a esta zona, probablemente no sea para pasear, sino para visitar el Museo de Bellas Artes de Amberes, pero tomaos un descanso y recorred el perímetro. Leopold de Waelplaats es un núcleo burbujeante de vida.

Haciendo honor al patrón urbanístico predominante en el Zuid, esta plaza es la convergencia de once calles que se concentran en ella en forma de radios, lo que la convierte en un punto de actividad concurrida, rodeado de cafeterías, restaurantes, tiendas de antigüedades… en los bajos de los edificios colindantes.

Leopold de Waelplaats Leopold de Waelplaats - IMG 7754 300x169 - Leopold de WaelplaatsSi hay un elemente que llame especialmente la atención, es el Museo de Bellas Artes, que domina la plaza justo en el centro. Sin embargo, actualmente el museo se encuentra cerrado por reformas, y no abrirá sus puertas hasta finales del 2018. De todos modos, si bien la exposición principal no es accesible en estos momentos, algunas de las obras más representativas y de mayor importancia pueden encontrarse en pequeñas exposiciones repartidas por los edificios emblemáticos de la ciudad, como la catedral. Además, en el jardín que rodea el museo pueden encontrarse varias esculturas escondidas entre la vegetación, como una exposición natural de arte.

Leopold de Waelplaats Leopold de Waelplaats - IMG 7759 300x169 - Leopold de WaelplaatsAnte las puertas cerradas del museo predomina, de forma especial, una fuente de aguas mansas que, al igual que las esculturas del jardín, no es un elemento ocasional del parque, sino que se trata de una verdadera obra de arte. La fuente es obra de la escultura española Cristina Iglesias, y su diseño muestra un manto de hojas de eucalipto cubierto de agua, que recuerda a un fondo marino con delgadas hojas de algas. Las aguas tranquilas reflejan el paisaje adyacente como un espejo natural, creando un efecto caleidoscópico perfecto, y cada hora, la fuente es vaciada para luego llenarse de nuevo, dejando al descubierto las hojas de eucalipto bañadas por una fina capa de agua, como si se tratara de un jardín regado por el rocío de la mañana.

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