Cuando llegué a Amberes en septiembre no sabía de la existencia de un barrio judío en la ciudad, y es que, como no tiene grandes señales como la gran puerta que supone la entrada al barrio chino, siento que es muy facil que pase desapercibido para muchos visitantes.Con el paso del tiempo me di cuenta de la importante comunidad judía establecida en esta ciudad, y comencé a investigar.
Resulta que la presencia judía en Flandes data del año 1023, cuando el conde Balduino IV invitó a un grupo de judíos a establecerse en la región. En Amberes, las primeras menciones son del siglo XIII, pero como en muchas ocasiones, estas comunidades fueron perseguidas y expulsadas en varias ocasiones.
Un nuevo asentamiento más estable surgió en el siglo XVI, especialmente con la llegada de judíos expulsados de la Península Ibérica. Sin embargo, no fue hasta después de la Revolución Francesa, en 1794, que los judíos pudieron asentarse legalmente. La comunidad judía en Amberes fue reconocida oficialmente en 1816, cuando habían unos 100 judíos establecidos en la ciudad, y tras esto, continuó creciendo durante el siglo XIX.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Amberes fue escenario de graves persecuciones: más del 60% de los judíos de la ciudad murieron en el Holocausto. Hubieron deportaciones masivas y colaboración local con los nazis. De una comunidad de 35.000 personas antes de la guerra, sólo unos 15.000 sobrevivieron.
Algo que me impactó profundamente es que en la entrada de muchas casas se pueden ver placas con los nombres de personas que vivieron allí y fueron detenidas y llevadas a campos de concentraciones.
Hoy en día, la comunidad judía de Amberes cuenta con unos 18.000 miembros, en su mayoría ortodoxos. El barrio judío está cerca de la estación central e incluye sinagogas, escuelas y comercios kosher. Si paseas por la zona es bastante comun encontrarte con muchas personas judías vistiendo con sombreros y largas faldas, y a menudo ves a niños por la calle sin mucha supervisión, ya que la zona es muy tranquila y segura, así que los niños se encargan de hacer pequeños recados solos desde una temprana edad.
Lo cierto es que caminar por el barrio judío es una experiencia enriquecedora, es una zona muy limpia y tranquila, apenas hay ruido, y toda la zona está muy cuidada. Es un área más que compone la gran diversidad cultural que ofrece Amberes, y es curioso ver como siempre hay niños con sus familias por la calle y jugando. Aquí puedes encontrar muchos comercios locales y restaurantes Kosher, además de otras iniciativas como PAKT, de la que ya se ha hablado anteriormente en el blog, que llenan de vida al barrio.
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¡Hola! Soy Lucía Cotán Fernández, estudiante de traducción e interpretación en la UPO, aunque ahora estoy de Erasmus en Amberes, estudiando en la KU Leuven. Tengo 21 años y desde siempre me ha apasionado el arte y viajar. En este blog compartiré mis experiencias y curiosidades sobre Flandes, una región con una historia fascinante que descubriremos juntos. ¿Nos leemos?
