¡Hola a todoooos!
Hace unos días decidí hacer una mini escapadita a Brujas y así aprovechar que se celebraba el Open Monumentendag, un fin de semana en el que algunos monumentos que normalmente no están abiertos al público pueden visitarse (y lo más importante para un estudiante Erasmus) de forma gratuita.
En mi caso, decidí acercarme al Havenhuis De Caese, porque me daba muchísima curiosidad descubrir cómo era por dentro una casa del siglo XVIII. Además, esta no suele estar abierta al público, así que cuando vi que podía visitarla durante ese finde me pareció la oportunidad perfecta.
Para entrar, tuve que reservar la entrada unos días antes y, una vez allí, me uní a un grupo de visitantes que también habían reservado a la misma hora que yo.
El personal fue súper amable y, como recuerdo de la visita, incluso nos regalaron un libro sobre Havenhuis De Caese y un cómic muy típico de Bélgica, Jommeke: De Scheldehelden. Por si no lo conocíais, Jommeke es uno de los personajes más conocidos de los cómics flamencos y sus aventuras forman parte de la cultura popular de Flandes.
¿QUÉ TIENE DE ESPECIAL HAVENHUIS DE CAESE?
Igual os estáis preguntando qué tiene de especial este edificio y por qué tenía tantas ganas de verlo.
Bien, Havenhuis De Caese es una casa histórica construida entre 1765 y 1767, en pleno centro de Brujas y junto al canal Groenerei. Pero, aunque esta pueda parecer simplemente una casa señorial, en realidad fue construida con una función muy concreta: ser la residencia oficial del tesorero del Brugse Vrije.
¿Y qué era el Brugse Vrije? Básicamente, el territorio que rodeaba Brujas y que tenía su propia administración, sus propias finanzas e incluso su propio sistema de justicia, completamente independiente de la ciudad de Brujas. Por eso, su tesorero era considerado una figura importante y, por lo tanto, necesitaba una residencia acorde a su rango.
A lo largo de los años, esta casa ha tenido diferentes usos. Por ejemplo, actualmente está relacionada con el puerto de Zeebrugge y funciona como un espacio para reuniones, cenas y recepciones. De hecho, sus salones y su antigua cripta se utilizan hoy para organizar eventos.
MI RECORRIDO POR HAVENHUIS DE CAESE
Nada más entrar, una de las cosas que más me llamó la atención fueron los salones. Chimeneas de mármol, grandes espejos, molduras, puertas decoradas, muebles y lámparas… cuesta imaginar que estamos dentro de una casa construida hace casi 260 años.
De hecho, estos espacios no estaban pensados simplemente para vivir. Formaban parte de lo que en la época se conocía como un appartement de parade: estancias destinadas a recibir invitados y, sobre todo, a mostrar el estatus de quien vivía allí. Y viendo la decoración, creo que el mensaje quedaba bastante claro.
Personalmente, hubo una habitación que me llamó especialmente la atención. Era un pequeño espacio decorado en tonos azules, con una especie de sofá lleno de cojines.
Durante mucho tiempo se pensó que esta habitación era la llamada “chambre de la maîtresse”, es decir, la habitación de la señora de la casa. Sin embargo, en la actualidad se cree que probablemente fuera un vestidor y no un dormitorio.
Pero, sin ninguna duda, lo que más curioso me pareció fue que detrás de algunas de sus puertas se escondían escaleras de servicio que conectaban las diferentes zonas de la casa y daban acceso al agua.
Además, como buena fan de los dramas de época, estar en Havenhuis De Caese me recordó a series como Downton Abbey o Los Bridgerton. En ellas estamos acostumbrados a ver a los señores de la casa hablando con sus criados continuamente e incluso considerándoles parte de su familia. Pero aquí te das cuenta de que había todo un sistema pensado para que ni siquiera tuvieran que cruzarse. Por ello, los criados tenían sus propias escaleras y recorridos para poder moverse por la casa sin pasar por las zonas principales, donde estaban los propietarios y sus invitados.
La verdad es que estos pequeños detalles siempre son los que más me gustan. Gracias a ellos empiezas a fijarte en cosas que desde fuera nunca te hubieses imaginado y puedes hacerte una idea un poquito más real de cómo era la vida hace 260 años.
¡Hasta mi próximo post!!!
¡Hola!!!!! Soy Clara Fuentes, estudiante de Protocolo y Organización de Eventos en Madrid. Este año he decidido meter mi vida en una maleta e irme de erasmus a Gante durante todo un año a vivir una nueva experiencia al máximo. Me encanta viajar, conocer sitios nuevos y sobre todo cotillear las historias que hay detrás de cada uno de ellos.
Por eso, estoy muuuy ilusionada de ser vuestra corresponsal de Patrimonio este primer semestre y tener la excusa perfecta para recorrerme Flandes, descubrir sus mejores secretos y enseñaros esos rincones que quizás pasan desapercibidos.


