Hola lectores! Como ya os conté en otro de mis post de este mes, hace poco tuve la suerte de poder descubrir el Parque Nacional de Bosland. Pero, además de poder recorrer la zona y hacer senderismo por sus rutas, también tuve la oportunidad de probar una de las hamacas que me ofrecieron para testar.
Nada más llegar, me dispuse a buscar una buena zona donde instalarla. No tardé mucho en encontrarla; el parque está lleno de árboles y la naturaleza te envuelve allá donde vayas. Elegí una zona tranquila, entre dos árboles con vistas al agua, y pasé una tarde muy bonita, rodeada de paz, solo con el sonido de los animales y el vaivén de la hamaca.
Montaje fácil, comodidad total
Lo que más me sorprendió fue lo fácil que resultó montarla. Las cuerdas de sujeción eran amplias y muy resistentes, lo que me permitió ajustarla con seguridad y sin complicaciones. A diferencia de muchas hamacas que ya vienen con las cuerdas cosidas, esta traía las cuerdas aparte, lo que te da mucha más libertad para elegir la distancia entre los árboles y adaptarla al lugar que prefieras. Un detalle que marca la diferencia.
La hamaca en sí era amplia, con un tejido suave pero resistente. Nada de esas telas finas que se clavan o dan poco soporte: aquí sentí estabilidad y comodidad desde el primer momento.
Fácil de guardar y transportar
Otro punto muy a favor es su sistema de poder guardarla. La propia hamaca se pliega en su bolsa incorporada, así que no hay forma de perderla ni de pelearse luego para guardarla. Todo encaja perfectamente y, además, tiene una cuerda pequeña para colgar la bolsa donde quieras, lo cual es súper práctico si haces una parada rápida o simplemente no quieres dejarla en el suelo.
Me ha encantado poder promover el contacto con la naturaleza de forma sencilla y respetuos, dice mucho del espíritu del parque y de cómo entienden el turismo: sin prisas, sin impactos y fomentando una conexión auténtica con el entorno. Además, el hecho de que puedas llevar la hamaca contigo te da una libertad total para explorar y elegir tu rincón favorito donde instalarla. No estás limitada a una zona concreta: tú decides dónde colgarla, cómo disfrutarla y cuánto tiempo dedicarle a simplemente estar.
Como ya podréis imaginaros, no solo me encantó la hamaca, también el entorno. Bosland es el lugar ideal para este tipo de experiencias: lleno de rincones con encanto, perfecto para desconectar del ajetreo y reconectar con la naturaleza. Si tienes oportunidad de visitar el parque y hacerte con una de estas hamacas te animo a hacerlo. La combinación entre la tranquilidad del bosque y la comodidad de una buena hamaca es difícil de superar.
Hola! Soy Sofía Acuña Rodríguez. Tengo 21 años y estudio Biología en Santiago de Compostela. Estoy este curso de erasmus en Bruselas y durante el segundo cuatrimestre del curso 2024-2025 seré la nueva corresponsal de Naturaleza y Ciclismo. Espero poder transmitiros las cosas tan bonitas que Flandes tiene por enseñar. Nos vemos!


