Beaufort: La trienal de arte de la costa Belga.

Publicado en el blog de Bruselas por

La costa belga es una hoja blanca en el espacio. Cuando la marea esta baja, debajo del cielo gris, una gran extensión de arena blanca y fina se esparce entre espigón y espigón, entre rascacielos turístico y el océano calmado. Con este contexto “emblanquecido” por la mano humana generación tras generación, no es de extrañar que el gobierno de la región de Flandes Occidental quiera dotar de valor a una playa que a cualquier persona con horror vacui le asustaría por su simplicidad. Precisamente para llenar la playa de sentido está el festival de Beaufort: una trienal de arte que se celebra de primavera a otoño en toda la costa belga desde hace 18 años. Sin lugar a dudas, Beaufort es una herramienta para hacer de la costa belga un atractivo turístico más mediante “la oferta de arte” de acceso libre.

El comisario del festival, Heidi Ballet, asegura que aunque el festival no tiene ni nombre ni temática, las obras tratan dos ejes principales: la ecología y los monumentos. Por un lado, el cambio climático evidencia cada vez más la vulnerabilidad de la relación entre el ser humano y el entorno. Aunque construyamos monumentos, el mar y el océano los podrán erosionar hasta desaparecer. Por otro lado, un monumento sirve para conmemorar alguna cosa: pero el mundo cambia constantemente. ¿Debemos revaluar el objeto de conmemoración de los monumentos? ¿Cómo un monumento da significado a un lugar? ¿Cómo se interpreta por los residentes locales?

Los monumentos de Beaufort quieren poner en cuestión su propia ontología: hecho que da al festival cierta autorreferencialidad. La autorreferencia es un elemento lingüístico basado en la alusión de forma directa a uno mismo. En el desarrollo del arte contemporáneo, este recurso ha sido fundamental desde la aparición del arte conceptual y da pié a teorizar sobre la autonomía del arte, artisticidad inherente, la esfera artística, y un montón de conceptos, a mi parecer, frívolos y alejados de la sociedad y la realidad del espacio público. ¿Esta conceptualización sirve de marco para justificar la operación turística en la costa belga? ¿Son las obras solo una herramienta económica? ¿Es más importante embellecer el espacio público que interpelar directamente a los residentes locales y a los lugares ya existentes que conforman el espacio común? Las obras de Beaufort se pueden interpretar según múltiples niveles de lectura: a mi parecer, la mayoría de ellos relacionados con el uso del término “arte” como excusa, para hablar de otra cosa.

A nivel práctico: las obras del festival están bastante alejadas entre ellas mismas, por lo que no se puede esperar verlo todo como en un museo. Podéis encontrar más información en la página web de Beaufort!

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