¡Hola a todos! Hoy os traigo una experiencia especialmente interesante para los amantes de la música.
Acudí el sábado 18 de Julio al Festival de Jazz de Gante para la última jornada de la temporada, y no podría estar más contento con la experiencia. El evento tuvo lugar del día 2 al 18 de Julio, días en los que han actuado una gran variedad de artistas como Van Morrison (Days like these) o Alessandro Stefana ( The house).
Yo decidí comprar la entrada para el último día del festival ya que este día se celebra la vigesimo sexta edición del Gent Jazz Talent el concurso anual de talentos de Jazz, donde varios grupos de jovenes participan para impulsar sus carreras musicales. Los ganadores reciben premios monetarios y lo más importante, plazas en residencias musicales para apoyar sus proyectos artísticos durante un año, además de oportunidades para tocar en otros festivales. Es una oportunidad espectacular para apoyar a los jóvenes talentos del Jazz belga.
Además, la entrada este día es especialmente asequible, costando tan solo 10€ por persona, cantidad que posteriormente se trasladará a una tarjeta personal del festival para comprar bebida y comida dentro del recinto en todas las casetas disponibles.
Un ambiente de Jazz insuperable
A medida que me acercaba al recinto del Bijloke, ya se podía escuchar la música desde fuera aumentando mi espectación, llegué a la zona de entrada y me dieron una pulsera y una tarjeta de pago con un saldo equivalente a la entrada que pagué.
Al entrar pasé por una zona de puestos hasta llegar al Jardín central donde se encuentra el escenario principal. El ambiente allí era insuperable. Una gran esplanada donde la gente tomaba bebidas sentados en mesas de madera, colocadas alrededor y debajo de grandes arboles en frente del escenario, mientras se escuchaban los temas musicales de los tres finalistas del concurso: Slagader (Space), Motmot (River) y Matoka.
El tiempo era fresco pero agradable, me acerqué a una caseta en la que vendían vinilos de varios artistas, había una gran variedad de músicos de todas los géneros. Podías comprar albumes de Chet Baker, John Coltrane o Louis Armstrong.
Luego me situé de pié delante del escenario, cuando de repente comenzó a chispear y decidí pedir una cerveza y sentarme debajo de un porche desde donde escuché el resto de los conciertos.
El ganador del concurso fué el grupo Matoka, que junta ritmos electrónicos, sintetizadores y efectos con improvisación en vivo, generando un sonido original y misterioso, en el que destacan los solos de flauta (Lúcia Pires) y Saxofón (Elly Brouckmans). Yarno Matoka, el compositor, se encarga del teclado y los sintetizadores. Matoka tocará en la proxima edición del festival como artista invitado, oportunidad que se ofrece al ganador del concurso. Así que ya sabeis, si el año que viene os animais a venir podreis disfrutar de este grupo emergente.
Después de la entrega de premios, también tocaron en vivo Omasta, otro grupo de jazz increíble, y, cuando calló la noche, Tukan, más centrado en el tecno y la electrónica.
En definitiva, fué una velada tranquila y estimulante. Tenía miedo de no poder disfrutar de la música por ser demasiado compleja o fuera de lo común, pero el Jazz me resulta muy accesible si dejas a un lado las distracciones y te centras en las melodías y el ritmo. La musica de los artistas era absorvente y la tarde se pasó volando. Espero que os haya animado a escuchar algo de Jazz y a asistir a las siguientes ediciones del festival, estoy seguro de que os encantará.
Nos vemos en el siguiente post, ¡Un saludo!
Mi nombre es Marco Moyano, tengo 25 años y soy de Madrid. Hice mi Erasmus en Bruselas, en la escuela de artes LUCA (campus sint-Lukas). En Madrid estudio diseño Gráfico, pero quería cambiar de aires y decidí irme de Eramus en tercero de carrera, fui admitido en el programa de intercambio de «Graphic Storytelling» ( Ilustración y comic), donde cursaba asignaturas del Master y del segundo curso del Bachellor. Estuve en total 6 meses en Bélgica.
Mi experiencia en Belgica fué muy divertida y enriquecedora. Aprendí a desarroyar mi creatividad, a trabajar en equipo y me convertí en una persona más activa e independiente. Lo que más me gustó fué hacer amigos de todas partes del mundo y el ambiente multicultural de la ciudad.



