Hallo!
Si alguien me preguntara qué tienen en común El Palo, mi barrio de toda la vida en Málaga, e Ixelles, el barrio donde estoy viviendo desde que empezó mi Erasmus en Bruselas, probablemente diría que absolutamente nada. Uno está en la costa mediterránea y el otro en el corazón de Bélgica (y Europa). Uno tiene espetos y playas; el otro, tranvías y edificios del estilo art nouveau.
Sin embargo, después de varios meses viviendo aquí, me he dado cuenta de que cada vez que paseo por Ixelles, siento una sensación muy similar a la de pasear por mi barrio en Málaga. No porque se parezcan físicamente, ni mucho menos, sino porque comparten una forma de vivir la ciudad que me resulta muy familiar.
Un barrio donde todos encajan
Lo primero que me recuerda a El Palo es su diversidad.
Ixelles es uno de los barrios más diversos de Bruselas. Gente de muchas nacionalidades convive: estudiantes internacionales, familias que han vivido aquí toda su vida, trabajadores, artistas y expatriados. Además, también hay mucha diferencia entre unas zonas y otras: algunas son bastante modestas, mientras que otras están repletas de casas impresionantes y calles mucho más exclusivas.
Lo maravilloso es que todo esto convive a la perfección. No se perciben barrios separados, sino que todo forma parte del mismo lugar. Esta fusión es precisamente una de las cosas que siempre me han encantado de El Palo.
Más comercios locales que grandes cadenas
Otra cosa que me recuerda a casa es el comercio local.
En Ixelles se puede encontrar prácticamente de todo: pequeñas panaderías, fruterías, librerías, cafeterías, restaurantes de todo el mundo, tiendas de ropa y supermercados. Pero, al mismo tiempo, no da la sensación de estar caminando por una calle llena de franquicias o centros comerciales.
La mayoría son negocios de barrio, de esos en los que acabas reconociendo a los empleados después de unas semanas. Por supuesto, hay algunas cadenas conocidas, pero no dominan el paisaje urbano.
Esa cercanía me recuerda mucho a El Palo, donde las tiendas tradicionales aún conservan gran parte de su encanto.
Un ambiente joven y universitario
Si tuviera que compararlo con otro barrio de Málaga, Ixelles probablemente se parecería aún más a Teatinos.
Dos de las universidades públicas más importantes de Bruselas, la Université libre de Bruxelles (ULB) y la Vrije Universiteit Brussel (VUB), se encuentran muy cerca, por lo que es habitual ver estudiantes paseando, estudiando en cafeterías o disfrutando de las terrazas cuando hace buen tiempo.
Esto le da al barrio un ambiente chulísimo durante todo el año y una energía juvenil que me encanta.
Un barrio para vivir, no solo para visitar
Lo que más valoro de Ixelles es que nunca me ha parecido una trampa para turistas.
Es un lugar donde la gente hace sus compras del día a día, pasea a sus perros, queda con amigos o simplemente vuelve a casa después del trabajo. Creo que precisamente por eso me he sentido tan a gusto viviendo aquí estos últimos 11 meses.
Con el tiempo, he ido descubriendo mis cafeterías favoritas, mis supermercados de referencia y mis calles preferidas para pasear, igual que cuando estoy en El Palo.
Me siento un poco más como en casa
El Palo e Ixelles pueden parecer muy diferentes sobre el papel, pero comparten algo que, para mí, es mucho más importante que la arquitectura o el clima: son barrios muy enérgicos y diversos, llenos de pequeños comercios y lugares donde la gente disfruta del aire libre. Quizás por eso nunca he tenido problemas para sentirme como en casa en Bruselas en estos casi 11 meses que llevo aquí.
¡Hola!
Soy Paula Rodríguez, corresponsal de música y fiesta en Flandes
Soy estudiante en ICHEC Bruselas en el curso 2025/26 y apasionada de la música y la industria musical. Desde aquí comparto conciertos, festivales, eventos y planes musicales que hacen vibrar a Bruselas y Flandes.
Si suena bien y merece la pena vivirlo, probablemente esté allí para contártelo 🙂

