Ayer como era Pascua, no tenía clases y además hacía muy buen tiempo, decidí que era el día perfecto para hacer una ruta en bici. Así que la noche anterior, con muchas ganas, me puse a buscar la ruta perfecta en diferentes webs. Quería algo bonito, fácil y que no estuviera demasiado lejos de Bruselas.
Finalmente encontré la Halle-Leeuwroute, una ruta circular ubicada en Halle que me pareció perfecta porque solo necesitaba coger un tren de 20 minutos para llegar hasta allí. Y sinceramente, fue uno de esos planes simples que acaban siendo muchísimo mejores de lo que esperabas.
Rumbo a Halle desde Bruselas
Así que después de comer, preparé la mochila con agua y las cosas necesarias: crema de sol, una toalla y poco más. Y me fui dirección a Gare du Midi.
Por desgracia, no encontré a nadie con quien hacer la ruta. Pero decidí que eso no me iba a frenar. Si realmente quería hacerla, podía hacerla sola. Y la verdad es que fue una muy buena decisión.
Cogí el tren y en menos de media hora ya estaba en Halle. Nada más salir de la estación encontré las bicicletas de Blue-bike, que son ideales para alquilar por días. Son bastante económicas, prácticas y más fáciles de usar que las Villo!, aunque son un poco más caras. Así que desbloqueé mi bicicleta en 5 segundos y empecé la aventura.
Una ruta muy fácil de seguir
La Halle-Leeuwroute es una ruta ciclista circular de unos 21 kilómetros que recorre parte de la región del Pajottenland, una zona conocida por sus paisajes verdes y sus pequeños pueblos con muchísimo encanto.
La ruta está completamente asfaltada y señalizada mediante el sistema de nodos (knooppunten), con paneles verdes y blancos. Oficialmente empieza en el nodo 64 de Halle, y la verdad es que me pareció súper fácil orientarme siguiendo el mapa de la web y los números.
Además, al ser prácticamente llana y accesible, es perfecta para todo tipo de bicicletas y también para gente que no hace rutas largas normalmente.
De la ciudad a los campos verdes
Primero pasé por el centro de Halle, que me pareció muy bonito. La ruta atraviesa la Grote Markt y pasa junto a la basílica gótica de San Martín, uno de los edificios más conocidos de la ciudad.
Después seguí dirección Alsput y poco a poco fui dejando atrás la ciudad para adentrarme en las afueras. Ahí empezó la parte que más me gustó del recorrido: caminos rodeados de campos verdes, molinos de viento enormes y muchísimo silencio.
Todo eran caminos asfaltados y secundarios, muy tranquilos y prácticamente sin coches. Solo me crucé con algunos ciclistas.
Hacía bastante calor, pero como la ruta apenas tiene desnivel, la brisa mientras pedaleaba hacía que fuera súper agradable y ni siquiera sudara demasiado.
Por el camino pasé por un cementerio, pequeñas urbanizaciones y vi varios animales, como ovejas y vacas. Era el típico paisaje que te hace sentir lejos de la ciudad aunque en realidad estés muy cerca de Bruselas.
Castillos, jardines y rincones inesperados
Uno de los puntos más bonitos de la ruta fue cuando llegué a Sint-Pieters-Leeuw. Allí entré en una especie de parque enorme donde se encuentra el famoso Castillo de Coloma.
El castillo estaba rodeado por un estanque y todo el parque era precioso. Di una vuelta tranquilamente y aproveché también para visitar el jardín de rosas que hay allí, conocido por tener una de las colecciones de rosas más grandes de Europa.
Y aquí llegó el pequeño drama del día: me di cuenta de que me estaba quedando sin batería en el móvil. Así que tuve que dejar de hacer fotos y vídeos si quería poder volver luego a Bruselas con batería suficiente.
Más adelante la ruta también pasa por el Dominio Provincial de Huizingen, otro parque enorme con un estanque, mucho bosque por descubrir, jardines y otro castillo aún más bonito que el anterior, el Castillo de Huizingen. Había mucha gente pasando el rato, y es que este lugar tiene de todo: animales, instalaciones deportivas… El castillo y sus alrededores me parecieron increíbles, de hecho, di varias vueltas con la bici porque me encantó. Desafortunadamente, no pude grabarlo porque el móvil estaba prácticamente muerto. Este parque también tiene mucho encanto en invierno.
Aun así, seguí disfrutando muchísimo del camino.
El tramo final junto al canal
Salí de el parque y continué siguiendo los nodos un rato hasta que llegué al canal. Y ahí simplemente tuve que seguir el camino junto al agua hasta volver otra vez a la estación de Halle. Mi ruta en solitario había llegado a su fin y la había disfrutado más de lo esperado.
La verdad es que fue perfecto porque es una ruta relativamente corta que se puede hacer tranquilamente en poco más de una hora, aunque yo tardé más porque fui parando bastante a disfrutar del paisaje y descubrir los rincones. Y sinceramente, me encanta poder visitar lugares tan bonitos tan cerca de Bruselas. Bélgica tiene rincones con muchísimo encanto que pasan desapercibidos.
Una escapada perfecta cerca de Bruselas
Al cabo de aproximadamente una hora y media ya estaba otra vez en la estación de Halle devolviendo la Blue-bike y cogiendo el tren de vuelta a Bruselas para seguir estudiando.
Y aunque al principio me daba un poco de pena hacer la ruta sola, acabó siendo una experiencia súper bonita. A veces también está bien hacer planes contigo misma, ir a tu ritmo y simplemente disfrutar del camino.
Información práctica sobre la Halle-Leeuwroute
- Distancia: aproximadamente 21 kilómetros
- Tipo de ruta: circular
- Dificultad: fácil, muy accesible con poco más de +100 m de desnivel
- Terreno: completamente asfaltado
- Ideal para: familias, cicloturismo y personas que buscan una ruta tranquila
- Inicio habitual: Halle (nodo 64)
- Cómo llegar desde Bruselas: tren directo desde Gare du Midi hasta Halle
- Alquiler de bicicletas: Blue-bike disponible justo al salir de la estación de Halle
- Lugares destacados: centro histórico de Halle, valle del Zenne, Castillo de Coloma, jardines de rosas y Dominio Provincial de Huizingen.
- Webs de rutas: si queréis planificar vuestra siguiente ruta en bici os dejo algunas webs con las rutas más increíbles, porque sí, Flandes tiene mucho que ofrecer.
¡Nos leemos pronto!
Emma
Soy Emma Febrer Pedraza, tengo 22 años y soy de Menorca. Durante los próximos meses voy a ser corresponsal de Naturaleza y Ciclismo en Flandes. Actualmente estoy en tercero del Grado de Turismo en la Universidad de Girona y este semestre he venido a Bruselas para realizar mi Erasmus en la Haute École Lucia de Brouckère.
Me considero una persona extrovertida y aventurera, con muchas ganas de descubrir nuevos lugares. Siempre me ha gustado moverme al aire libre, practicar deporte y explorar los destinos con calma, prestando atención a la naturaleza, los paisajes y a todo aquello que muchas veces pasa desapercibido cuando se viaja con prisas.
A través de este blog quiero compartir mi experiencia Erasmus, recorrer Flandes y Bruselas, y descubrir rutas, espacios naturales y pequeñas escapadas.
Espero que me acompañéis en estos meses de descubrimientos y nuevas experiencias!








