¡Hola lectores!
Hoy he decidido volver a Lovaina, específicamente a la Naamsestraat, una de las calles más transcurridas de la ciudad. Tiene una vida universitaria muy interesante, llena de facultades en edificios antiguos y un montón de movimiento, pero hoy me voy a enfocar en un edificio que se encuentra a mitad de esta calle, la Iglesia de San Miguel o la Sint-Michielskerk.
Es muy interesante como de repente entre fachadas de ladrillo, puedes encontrar una escultura hecha edificio, hecha de piedra, curvas, estatuas y columnas que parecen sacadas de libros de historia. Hoy os hablaré esta obra del arte barroco Flamenco.
Ornamentación como llamamiento.
En el siglo XVII, durante la contrarreforma, un movimiento por parte de la Iglesia Católica ante el avance de la reforma protestante, esta otra rama de la Iglesia estaba construyendo templos muy sobrios y sin imágenes, así que la Iglesia Católica decidió hacer lo contrario, utilizar la arquitectura y el arte como un llamamiento a la Iglesia.
El arquitecto que diseñó la iglesia fue Willem Hesius, que aparte de ser arquitecto, era sacerdote jesuita. Cuando vayáis a visitar la iglesia, podréis ver que tiene un diseño super recargado y muy chulo, muchos le llegan a decir un “altar fuera de la iglesia”. Si os fijáis bien, la fachada no parece una entrada como tal, sino una imagen de un altar gigante, lleno de columnas gigantes puramente decorativas, y puro dramatismo y exageración visual.
Reconstrucción.
Creo que si ya habréis leído algunas de mis entradas, os daréis cuenta que mucho del patrimonio flamenco o sufrió un incendio o fue afectado por la guerra, y bueno… la Sint-Michielskerk no fue una excepción.
Si entráis a la iglesia veréis un espacio muuuy alto, con una bóveda muy guay, pues la realidad es que lo que estáis viendo estaba a nada de desaparecer. Durante la segunda guerra mundial muchas bombas alcanzaron a la iglesia, y con esto la bóveda central colapsó por completo. El edificio quedó abierto al cielo y destrozado casi por completo en el interior.
Lo que está en pie ahora es un trabajo de restauración muy importante que duró unos 50 años aproximadamente. Es muy interesante ver como lograron reconstruir el techo a medida y respetando el diseño barroco original.
Maestros de la madera.
Es verdad que muchos elementos del interior quedaron completamente destruidos, pero la iglesia pudo salvar algunas de sus obras, entre ellas los objetos tallados de madera.
Si os fijáis en el mobiliario en vez de las pinturas, veréis como los confesionarios de roble que están integrados a las paredes son una completa locura. Tienen un nivel de detalle super impresionante, hasta pueden llegar a parecer hechos con arcilla. Están llenos de figuras de ángeles, vegetales y religiosas.
Cuando estéis ya dentro, os recomiendo mirar para atrás y arriba veréis el gran órgano, que, en mi opinión, es una belleza.
Otro dato muy interesante de la iglesia, es un efecto visual muy chulo. Cuando estéis frente a la fachada, buscad un punto en el suelo y mirad hacia la cúpula que se ve al fondo del edificio. El arquitecto diseñó la iglesia con un truco de perspectiva para que la cúpula pareciera más alta de lo que es, muy guay jajaja.
Ya sabéis, la próxima vez que visitéis Lovaina o si ya vivís ahí, no os perdáis esta obra de arte barroco.
¡Nos vemos!
Ricardo.
¡Hola! Soy Ricardo Paolino, tengo 22 años y estudio Arquitectura en Valencia; ahora estoy haciendo mi Erasmus en Amberes, y seré vuestro corresponsal para la temática de Patrimonio.
Estoy muy emocionado de mostrarles todo lo que descubra en esta zona tan rica e interesante.
¡Hasta el próximo post!

