Un sábado que hacía muy buen tiempo decidí ir a visitar unos jardines que tenía pendientes desde hacía mucho. Se trataba de los Jardins du Fleuriste, y la verdad… no dejan indiferente a nadie: La calma que se respira desde el minuto uno se agradece muchísimo, sobre todo después de una semana bastante ajetreada.
Diría que es uno de los secretos mejor guardados de Bruselas, y además tiene unas vistas muy bonitas de la ciudad.
Cómo llegar
Cogí el metro línea 6 y me bajé en Stuyvenbergh. Desde ahí hay unos 10 minutos andando.
Antes de llegar, pasé por el Jardin Jean Sobieski, que también es muy bonito, con familias paseando tranquilamente y bastante ambiente pero sin agobios.
El parque está cerca de la zona del Atomium, así que si te organizas bien puedes ver todo en una tarde sin problema.
Primeras sensaciones
Al llegar, encuentras un puente que ya llama la atención. No es espectacular pero al no esperarmelo me chocó bastante. Y luego ya, a medida que te vas metiendo dentro va mejorando por momentos.
El diseño del parque es chulísimo. Todo está muy pensado, como medido al milímetro. Cada zona, cada detalle, transmite perfección, cuidado. No hay ninguna zona que sientas dejada o peor que otra. Eso me gustó mucho, lo hace más único.
Además, por la época en la que fui, las flores estaban abiertas y había de todos los colores, y eso siempre hace que cualquier sitio gane muchísimo.
El ambiente que se respira
Había gente, pero no mucha y de la que suma: parejas mayores caminando tranquilamente, una persona sola haciendo un picnic, grupos pequeños descubriendo el sitio, gente sentada en bancos o en la hierba charlando… Todo muy calmado, sin ruido, sin prisas.
Lo que más me gustó
El parque tiene dos niveles principales conectados por escaleras de piedra. Desde arriba puedes ver todo mejor, y eso le da un punto diferente. En la parte baja hay dos estanques iguales, uno a cada lado. En uno, hay una pasarela en medio para cruzarlo. Muy bonito y fotogénico.
Y algo que me pareció bastante curioso: una estructura cilíndrica alta a la que puedes entrar y subir arriba del todo. No me lo esperaba para nada.
También había una familia de patos chapoteando en uno de los estanques, que le daba aún más encanto al sitio.
Además, hay muchos bancos y sitios para sentarte, así que es perfecto para parar un rato, yo me senté a leer… y sinceramente, creo que lo mejor de toda la visita fue eso: la calma. No hacer nada, simplemente estar.
Info práctica
- Están en Laeken, justo al lado del Parque Sobieski y del Parque Osseghem
- Metro línea 6, parada Stuyvenbergh
- Accesible para personas con movilidad reducida
- Entrada gratuita
- Horarios según la luz (aprox. 20:00 en verano, 17:00 en invierno)
- Mis consejos:
- No es muy grande, en unos 30 minutos puedes verlo, pero si puedes, quédate más rato
- Ideal si buscas un sitio tranquilo y menos turístico
- Perfecto para combinar con otros puntos de la zona
En resumen
Si estás por Bruselas y te apetece un plan tranquilo, este sitio merece mucho la pena. No es muy famoso, y creo que ahí está parte de su encanto.
¡Nos leemos pronto!
Emma
Soy Emma Febrer Pedraza, tengo 22 años y soy de Menorca. Durante los próximos meses voy a ser corresponsal de Naturaleza y Ciclismo en Flandes. Actualmente estoy en tercero del Grado de Turismo en la Universidad de Girona y este semestre he venido a Bruselas para realizar mi Erasmus en la Haute École Lucia de Brouckère.
Me considero una persona extrovertida y aventurera, con muchas ganas de descubrir nuevos lugares. Siempre me ha gustado moverme al aire libre, practicar deporte y explorar los destinos con calma, prestando atención a la naturaleza, los paisajes y a todo aquello que muchas veces pasa desapercibido cuando se viaja con prisas.
A través de este blog quiero compartir mi experiencia Erasmus, recorrer Flandes y Bruselas, y descubrir rutas, espacios naturales y pequeñas escapadas.
Espero que me acompañéis en estos meses de descubrimientos y nuevas experiencias!



