Ya hace tres meses que llegué a Bélgica, y han dado para mucho. He visto y aprendido muchas cosas, pero hoy os vengo a hablar del cicloturismo aquí y de cómo lo estoy viviendo yo.
Porque sí, Bélgica es un lugar ideal para hacer cicloturismo: los paisajes, el terreno, la facilidad… pero tengo que decir que nada es perfecto. Todo tiene sus cosas positivas y negativas, y aquí vengo a ponerlo todo sobre la mesa.
Un país hecho para no perderse
Una de las cosas que más me ha gustado y sorprendido es lo bien señalizadas que están las rutas. Es realmente difícil perderte, y eso cambia completamente la experiencia.
Relacionado con esto, también debo mencionar lo fácil que es orientarse. Al ser un paisaje más rural y menos ostentoso, la simplicidad de los caminos se agradece muchísimo. No tienes que atravesar bosques sin un camino claro marcado ni ir dudando constantemente: todo está señalizado, pavimentado o bien ordenado. No hay caminos “a medio hacer”, y eso hace que la posibilidad de perderse sea casi inexistente.
No todo es tan fácil: el tema de la bici
Por otro lado, si llegas aquí y quieres hacer cicloturismo con una bici alquilada, es todo un tema. Requiere de preparativos y una buena búsqueda: qué tipo de rutas quieres hacer, tu situación concreta y de allí buscar qué opción te conviene más… y al final te das cuenta de algo: nada como hacer una ruta con tu propia bici, esa a la que ya le tienes el truco pillado.
El clima: ese compañero inevitable
El viento y los cambios de tiempo en un mismo día son otro factor a destacar. La proximidad de Flandes con el Mar del Norte y la inexistencia de montañas que frenen el viento hacen que sea una región bastante ventosa, especialmente en invierno. Además, las lloviznas finas y constantes son muy frecuentes, lo que te obliga a llevar siempre un chubasquero si sales de ruta.
Y aunque no me esperaba este viento, tengo que decir que, viniendo de una isla como Menorca (con la tramuntana bastante fuerte y sin montañas que la paren), es una condición a la que estoy acostumbrada. De alguna manera, incluso me recuerda a casa.
La calma de pedalear
La verdad es que pedalear por Bélgica me está gustando mucho. La calma de rodar entre campos, el silencio, los paisajes… me parecen una pasada. Es cierto que hay quien podría considerarlo monótono llegado un punto, pero personalmente a mí me encanta este tipo de paisaje. Me relaja muchísimo.
Además, encontrarte pequeños pueblos con encanto inesperados hace que la experiencia sea mucho más única. Y si tienes la suerte de hablar con algún local, te das cuenta de lo bien que viven, de la serenidad que les rodea y de la calidad de vida que tienen.
Todo esto hace que desconectes de la ciudad, ruidosa y caótica, y conectes mucho más con el entorno y la esencia de la región.
Libertad, seguridad y disfrute
Otra cosa que me gusta mucho es la facilidad para encontrar exactamente lo que necesitas. Flandes ofrece de todo: rutas más largas o más cortas, más exigentes o más tranquilas, paisajes de costa o rurales, caminos asfaltados o algo más movidos.
Pero si tuviera que quedarme con algo, sería esto: la sensación de seguridad y libertad.
Poder pedalear sin miedo a los coches. Pararte en cualquier sitio o en un banco simplemente a mirar alrededor. Improvisar una ruta sobre la marcha sin preocuparte demasiado. Y también, algo muy importante para mí: poder ir en bici hablando tranquilamente con amigos sin sentir de puedas molestar a nadie, disfrutando no solo del paisaje, sino también de la compañía.
Más que ciclismo
Bélgica me parece un país que sin quererlo, parece más adaptado y pensado para el ciclismo que para el coche. Y al final, el cicloturismo aquí no es solo hacer kilómetros. Es una forma de moverte, de descubrir, de desconectar… y de disfrutar del camino de una manera mucho más tranquila.
Y eso, al menos para mí, lo cambia todo.
Aquí tenéis las rutas ciclistas más bonitas e icónicas de Flandes.
¡Nos leemos pronto!
Emma
Soy Emma Febrer Pedraza, tengo 22 años y soy de Menorca. Durante los próximos meses voy a ser corresponsal de Naturaleza y Ciclismo en Flandes. Actualmente estoy en tercero del Grado de Turismo en la Universidad de Girona y este semestre he venido a Bruselas para realizar mi Erasmus en la Haute École Lucia de Brouckère.
Me considero una persona extrovertida y aventurera, con muchas ganas de descubrir nuevos lugares. Siempre me ha gustado moverme al aire libre, practicar deporte y explorar los destinos con calma, prestando atención a la naturaleza, los paisajes y a todo aquello que muchas veces pasa desapercibido cuando se viaja con prisas.
A través de este blog quiero compartir mi experiencia Erasmus, recorrer Flandes y Bruselas, y descubrir rutas, espacios naturales y pequeñas escapadas.
Espero que me acompañéis en estos meses de descubrimientos y nuevas experiencias!
