Un día iba en bus mirando por la ventana y pasamos por una pequeña plaza con jardines que me llamó mucho la atención. Rápidamente cogí el móvil para ver qué era: se trataba de la Square du Petit Sablon. Me guardé el sitio pensando: “tengo que volver aquí con calma”. Y menos mal que lo hice.
Está súper bien ubicada, muy cerca de la Place Royale y, en general, del centro. Vamos, de esos sitios que tienes a mano sin darte cuenta.
El día perfecto (literal)
Tuve la suerte de que el día que decidí volver no podía ser mejor: solazo, cielo despejado y unos casi 20 grados que aún se me hacen raros desde que estoy aquí. Fui caminando porque me queda bastante cerca de casa, y ya solo el paseo hasta llegar mereció la pena. Las calles de alrededor son preciosas, con ese aire elegante que tiene Bruselas en ciertas zonas y que me recuerda mucho a algunos edificios de Francia.
Un jardín de cuento
Al acercarme ya vi que era chulísimo: los colores, la fuente, los alrededores… Estaba frente a una joya escondida justo en el centro de Bruselas, y eso no pasa todos los días.
Flores de colores por todas partes, todo súper cuidado, una tranquilidad increíble… y en el centro, una fuente bastante imponente. Tiene ese aire “majestuoso” que no sabría explicar muy bien, pero que se siente. Supongo que también ayudan las estatuas blancas que la rodean, le dan un toque muy elegante.
Y luego está el detalle que lo remata todo: desde los bancos (y en general desde cualquier punto del jardín) tienes vistas directas a la Église Notre-Dame des Victoires au Sablon. Una iglesia que me parece increíble a nivel arquitectónico. Es de esas en las que necesitas parar un buen rato si quieres admirarla bien.
Un poco de historia
Aunque hoy parece un jardín sacado de cuento, este lugar no siempre fue así. Hace siglos era una zona bastante diferente (incluso llegó a ser un cementerio), hasta que en el siglo XIX decidieron transformarlo en lo que es hoy.
El jardín, de estilo neorrenacentista flamenco, se inauguró en 1890 gracias a una iniciativa del alcalde de la época, Charles Buls. Está lleno de simbolismo: hay setos que representan las antiguas provincias de Bélgica y una especie de corona vegetal que simboliza el país.
Uno de los elementos más importantes es la fuente dedicada a los condes de Egmont y Hornes, dos figuras históricas ejecutadas en el siglo XVI. Además, todo el jardín está rodeado por una verja con 48 estatuas que representan antiguos oficios de Bruselas. Podría decirse que es como un pequeño museo al aire libre.
Un sitio para parar
Algo que me encantó es que no es solo un sitio bonito para ver y ya, es un lugar para quedarse. De hecho, cuando fui había una pareja tomándose unas copas, un padre y una madre grabando a su bebé pasear por los caminitos del parque… ese tipo de escenas que le dan vida al sitio.
Además, hay bastantes bancos, algunos incluso bajo pérgolas, perfectos para sentarte un rato, leer o simplemente no hacer nada y apreciar los alrededores (que a veces es lo que más apetece).
Eso sí, el césped está protegido, así que nada de tumbarse ahí, pero sinceramente, con el ambiente que hay, ni falta hace.
Info práctica
- Ubicación: entre Rue de la Régence y Rue aux Laines
- Horario: 8:15 – 19:45 todos los días
- Transporte: buses (27, 33, 95…) y tranvías (92, 93) paran en Petit Sablon
- Accesible para personas con movilidad reducida
Conclusión personal
Puede que no sea el parque o jardín más grande ni el más famoso de Bruselas… pero sí puedo decir que es uno de los que más me ha gustado desde que estoy aquí. Tiene algo especial. Quizá es el tamaño, el ambiente, la mezcla entre naturaleza, arte e historia… o simplemente el momento en el que lo visité.
Sea como sea, si estás por la zona, de verdad, merece la pena pasarse. Aunque sea “solo un momento”, ya basta para ver lo bonita que es… pero aviso: probablemente acabarás quedándote más tiempo del que pensabas.
¡Nos leemos pronto!
Emma
Soy Emma Febrer Pedraza, tengo 22 años y soy de Menorca. Durante los próximos meses voy a ser corresponsal de Naturaleza y Ciclismo en Flandes. Actualmente estoy en tercero del Grado de Turismo en la Universidad de Girona y este semestre he venido a Bruselas para realizar mi Erasmus en la Haute École Lucia de Brouckère.
Me considero una persona extrovertida y aventurera, con muchas ganas de descubrir nuevos lugares. Siempre me ha gustado moverme al aire libre, practicar deporte y explorar los destinos con calma, prestando atención a la naturaleza, los paisajes y a todo aquello que muchas veces pasa desapercibido cuando se viaja con prisas.
A través de este blog quiero compartir mi experiencia Erasmus, recorrer Flandes y Bruselas, y descubrir rutas, espacios naturales y pequeñas escapadas.
Espero que me acompañéis en estos meses de descubrimientos y nuevas experiencias!



