Cuando llegas a Gante por Erasmus, es imposible no fijarse en los canales, las fachadas medievales y los edificios que parecen sacados de un cuento. Pero después de caminar varias veces por el centro, aprendes que la ciudad tiene secretos que no se ven a simple vista: pequeñas esculturas escondidas que pasan desapercibidas para la mayoría de los visitantes, pero que cuentan historias y conectan con la vida cotidiana y la historia de Gante.
Estas piezas no están en las guías turísticas ni en postales, y justamente por eso descubrirlas es tan especial. Aquí te comparto cinco de mis favoritas:
Zilverhof 35 — Niña tejiendo historias escondidas
En una esquina tranquila de Patershol, en Zilverhof 35, hay una pequeña estatua de bronce de una niña tejiendo. A simple vista parece un detalle ornamental más de la fachada, pero cuando te detienes y la observas de cerca, descubres que cada elemento está lleno de simbolismo: las agujas, el movimiento de sus manos, la concentración en su rostro… todo parece contar una historia de paciencia, dedicación y la rutina diaria de tiempos pasados. La forma en que está integrada en la esquina hace que muchos turistas ni siquiera se fijen, pero para quien busca detalles, es una de esas piezas que transforma tu paseo por la ciudad en una experiencia de descubrimiento.
📍 Ubicación: Zilverhof 35, Patershol, 9000 Gante
Prinsenhof — Jonas, el niño que rompe fachadas
Uno de los secretos más sorprendentes de Gante se encuentra en Prinsenhof: Jonas, un niño de bronce que parece colgar de la pared de un edificio, suspendido en el aire como si estuviera jugando a desafiar la gravedad. La primera vez que lo vi, me quedé unos minutos mirándolo, preguntándome cómo es posible que algo tan curioso pase tan desapercibido. Es una pieza que no busca imponerse; su magia está en la sorpresa que genera, en hacer que levantes la vista y empieces a mirar las calles con atención. Además, su pequeño tamaño y la discreción de su ubicación lo convierten en un descubrimiento íntimo, casi secreto, como si la ciudad te estuviera haciendo un guiño.
📍 Ubicación: Prinsenhof 71, 9000 Gante
Sint‑Veerleplein — Neptuno y los ríos silenciosos
Cerca de la antigua Lonja del pescado, en Sint‑Veerleplein, se encuentra la escultura de Neptuno, acompañado de criaturas marinas que simbolizan los ríos que atraviesan la ciudad: el Leie y el Escalda. Aunque no es una estatua enorme ni está colocada en un pedestal llamativo, tiene una elegancia silenciosa. La atención a los detalles y la manera en que está integrada en la arquitectura permiten que la escultura pase desapercibida para quien no la busca, pero para quien se detiene, es un recordatorio de cómo el arte puede contar la historia de la ciudad sin necesidad de palabras. Observarla te conecta con la importancia de los ríos en la historia de Gante y añade un matiz poético al paseo urbano.
📍 Ubicación: Sint‑Veerleplein, frente a la antigua Lonja del pescado, 9000 Gante
Río Leie / Ketelpoort — La buceadora que nadie ve
Si paseas por la orilla del río Leie, cerca de Ketelpoort, encontrarás una escultura de bronce muy discreta: una mujer en posición de buceo, colocada sobre un balcón que mira hacia el río. Su ubicación elevada hace que pase fácilmente desapercibida, pero cuando levantas la vista y te fijas en los detalles, se vuelve fascinante. Su postura elegante, la forma en que su cuerpo se proyecta hacia el agua y la sutileza de su integración con la arquitectura hacen que la escultura parezca suspendida entre la realidad y la imaginación. Es una de esas piezas que te recuerdan que Gante está llena de pequeños secretos, y que mirar más allá de lo evidente puede convertir un paseo cotidiano en una experiencia única.
📍 Ubicación: Balcón sobre el río Leie, cerca de Ketelpoort, 9000 Gante
Botermarkt 17 — De Mammelokker, relato en piedra
Finalmente, en Botermarkt 17, se encuentra De Mammelokker, un relieve tallado en piedra sobre la puerta de un edificio antiguo. Representa una escena poderosa: una hija alimentando a su padre encarcelado. La obra es discreta y se integra en la fachada como si fuera un detalle arquitectónico más, pero al observarla de cerca, revela una historia profunda sobre sacrificio, resiliencia y humanidad. Es la prueba de que el arte en Gante no siempre está en los museos: muchas veces está justo delante de tus ojos, esperando a que te detengas y lo descubras.
📍 Ubicación: Botermarkt 17, 9000 Gante
Gante no solo se mira, se descubre. Sus esculturas escondidas premian a quienes caminan con curiosidad, levantan la vista y se fijan en los pequeños detalles. Cada una de estas obras ofrece una historia diferente, una conexión íntima con la ciudad y un motivo más para perderse entre sus calles.
¡Hasta la próxima!
Elena