Introducción
Febrero en Bruselas no siempre invita a pasar tiempo al aire libre. Sin embargo, uno de esos días inesperados de invierno (con unos diez grados y algunos rayos de sol) decidí aprovechar la oportunidad para salir a explorar uno de los espacios verdes que tenía pendientes desde mi llegada, situado a pocos kilómetros del centro de la ciudad.
Así fue como llegué al Parque de Osseghem y a los alrededores del Atomium, una zona tranquila y accesible que me permitió descubrir otra cara de Bruselas: más relajada, más verde y perfecta para recorrer sin prisas, ya sea a pie o en bicicleta. Una escapada sencilla, ideal incluso en invierno, y muy fácil de integrar en la vida diaria como estudiante Erasmus.
Cómo llegué hasta el parque y mi primera experiencia con las bicis Villo!
Para llegar hasta la zona tomé el tranvía de la línea 10, en dirección Hôpital Militaire. En una de las paradas cercanas al parque decidí bajarme y probar por primera vez las bicicletas Villo!, el sistema de alquiler público de Bruselas, que ya puedo decir que recomiendo sin ninguna duda.
Opté por pedalear sin grandes planes, combinando tramos en bicicleta con pequeños paseos a pie cuando el entorno invitaba a parar y observar con más calma. Esta flexibilidad fue, sin duda, una de las claves del recorrido.
Parque de Osseghem: un espacio verde para bajar el ritmo
El Parque de Osseghem me sorprendió muy positivamente. A pesar de estar en pleno invierno, había bastante ambiente: personas mayores paseando, parejas sentadas disfrutando del sol, un grupo de runners entrenando y gente caminando con sus mascotas.
El parque es amplio, abierto y muy accesible. Su terreno llano permite recorrerlo sin dificultad tanto a pie como en bicicleta, lo que lo convierte en un espacio ideal para todo tipo de personas. Durante el paseo encontré también un pequeño estanque donde se reunían varios patos.
Desde un punto de vista más histórico y paisajístico, el Parque de Osseghem fue diseñado por el arquitecto paisajista Jules Buyssens, siguiendo el estilo pintoresco e inglés. Sus amplias praderas, caminos sinuosos y grandes avenidas arboladas ofrecen perspectivas muy agradables y refuerzan esa sensación de naturaleza integrada en la ciudad.
Torre Japonesa, Pabellón Chino y el Atomium: entre paseo y bici
Desde el parque continué el recorrido hacia la Torre Japonesa y el Pabellón Chino. En esta parte preferí bajarme de la bici y caminar. Estas construcciones, tan inesperadas como singulares, me parecieron realmente sorprendentes y aportan un carácter muy especial a la zona.
El recorrido siguió hasta el Atomium, uno de los símbolos más reconocibles de Bruselas. Rodearlo en bicicleta y luego pasear a pie por los alrededores es una excelente manera de disfrutar del espacio sin prisas y desde otra perspectiva, lejos de la visita turística clásica.
Construido en 1958 para la Exposición Universal (Expo 58), el Atomium representa nueve átomos de un cristal de hierro ampliados 165 mil millones de veces. Con sus 102 metros de altura y sus nueve esferas, simboliza el progreso científico, el uso pacífico de la energía nuclear y la Bélgica de la posguerra, además de representar las nueve provincias del país. Aunque inicialmente estaba previsto que permaneciera solo seis meses, su carácter único hizo que se convirtiera en un icono permanente de la ciudad.
Un parque al que volver (en otra estación)
Aunque esta visita fue breve y en pleno invierno, me quedé con la sensación de haber descubierto un lugar al que merece la pena volver. El Parque de Osseghem y su entorno ofrecen un equilibrio muy agradable entre naturaleza, espacios abiertos y puntos emblemáticos de Bruselas.
Estoy segura de que en primavera el paisaje cambia por completo, y será interesante comparar colores, sensaciones y ambiente. Por ahora, esta primera visita me ha servido como un pequeño respiro y como recordatorio de que Bruselas es mucho más que su centro histórico: también es una ciudad donde bajar el ritmo y conectar con la naturaleza sin salir de ella.
Información práctica
- Cómo llegar:
– Tranvía línea 10 (dirección Hôpital Militaire)
– Acceso sencillo desde distintos puntos de la ciudad - Moverse por la zona:
– A pie
– En bicicleta (Villo!) - Horario de apertura:
– Acceso libre (cerrado únicamente en caso de fuertes vientos) - Otros datos útiles:
– Perros permitidos
– Espacio deportivo
– Accesible para personas con movilidad reducida - Ideal para:
– Paseos tranquilos
– Primeras rutas en bicicleta
– Desconectar sin salir de la ciudad - Más información sobre Bruselas
Soy Emma Febrer Pedraza, tengo 22 años y soy de Menorca. Durante los próximos meses voy a ser corresponsal de Naturaleza y Ciclismo en Flandes. Actualmente estoy en tercero del Grado de Turismo en la Universidad de Girona y este semestre he venido a Bruselas para realizar mi Erasmus en la Haute École Lucia de Brouckère.
Me considero una persona extrovertida y aventurera, con muchas ganas de descubrir nuevos lugares. Siempre me ha gustado moverme al aire libre, practicar deporte y explorar los destinos con calma, prestando atención a la naturaleza, los paisajes y a todo aquello que muchas veces pasa desapercibido cuando se viaja con prisas.
A través de este blog quiero compartir mi experiencia Erasmus, recorrer Flandes y Bruselas, y descubrir rutas, espacios naturales y pequeñas escapadas.
Espero que me acompañéis en estos meses de descubrimientos y nuevas experiencias!

