¡Hola a todos!
En el post de hoy os voy a hablar de dónde tomar café en Middelkerke, una pequeña localidad de la costa belga que descubrimos casi por casualidad y que terminó siendo uno de los planes más auténticos del día. Mis amigas y yo decidimos dedicar una mañana a visitar Ostende, una de las ciudades costeras más conocidas de Bélgica, y aprovechar el día para conocer un poco mejor esta zona del país.
Para llegar, cogimos el tren desde la estación de Gent-Sint-Pieters, un trayecto de unos 40 minutos, muy cómodo y perfecto para una escapada de un día. Una vez recorrida Ostende, decidimos seguir explorando la costa y coger el tranvía costero, uno de los más largos del mundo y una forma muy práctica de moverse por las localidades del litoral.
Del paseo por Ostende a Middelkerke
Cogimos el tranvía en la parada Marie-Joséplein, en dirección De Panne, y decidimos bajarnos en Middelkerke para conocer un sitio menos turístico. Fue una decisión totalmente acertada. Middelkerke es una localidad tranquila, muy frecuentada por gente local, con una playa amplia y un ambiente relajado.
Después de dar un paseo por la playa y disfrutar del paisaje del Mar del Norte, que siempre impresiona por su inmensidad, nos entraron ganas de tomar algo caliente. Con el viento típico de la costa belga, un café se convierte en el plan perfecto.
Café Tennis: un bar lleno de gente local
Para tomar café elegimos Café Tennis, un bar muy frecuentado por gente del pueblo. Nada más entrar nos dimos cuenta de que éramos las únicas turistas, lo cual para mí siempre es una señal muy buena. El ambiente era totalmente local, tranquilo y auténtico, sin pretensiones.
El local es sencillo, sin decoración llamativa, pero precisamente eso es lo que le da encanto. Es uno de esos sitios donde la gente va a tomar su café de siempre, a charlar o a leer el periódico.
Cappuccinos enormes y al estilo belga
Pedimos cuatro cappuccinos y, sinceramente, nos sorprendió el tamaño. Eran enormes, muy cremosos y además llevaban nata por encima, algo muy típico en Bélgica. Como no podía faltar, venían acompañados de un speculoos, la galleta belga por excelencia.
El precio fue de 3,30 euros por café, algo que nos pareció bastante barato para la cantidad y la calidad, sobre todo teniendo en cuenta que estábamos en una zona costera. Fue uno de esos momentos sencillos que se disfrutan mucho más de lo esperado.
Una experiencia muy auténtica
Lo que más me gustó de esta parada en Middelkerke fue la sensación de estar viviendo algo muy local. No era un café pensado para turistas, sino un sitio real, con gente del lugar y costumbres muy belgas. Sentarte allí, observar el ambiente y tomarte un cappuccino caliente después de pasear por la playa fue un plan perfecto.
Este tipo de experiencias son las que más valoro del Erasmus: descubrir lugares menos conocidos y vivir la cultura desde dentro.
¿Recomiendo Café Tennis?
Sin duda, sí. Si visitas la costa belga y quieres tomar café en Middelkerke, Café Tennis es una opción ideal. Es perfecto para conocer la cultura belga, disfrutar de un buen café y sentirte parte del día a día del lugar, aunque sea por un rato.
Conclusión
Middelkerke fue una sorpresa muy agradable y Café Tennis una parada imprescindible. Si te apetece un plan tranquilo, pasear por la playa y terminar con un buen café en un bar lleno de gente local, este sitio merece totalmente la pena. Sin duda, repetiría esta experiencia y volvería a Café Tennis en futuras visitas a la costa belga, especialmente en invierno.
!Nos vemos en el próximo post!
María
¡Hola! Soy María Iñarrea Acha, tengo 24 años, soy de Bilbao y estudiante de Medicina en la UPV/EHU. Este próximo semestre realizaré mis prácticas clínicas en el Hospital Universitario de Gante, una oportunidad única para continuar mi formación y vivir de cerca la experiencia de estudiar en el extranjero.
Siempre me ha apasionado descubrir nuevas culturas, su gastronomía y su forma de vida, y creo que Gante es el lugar perfecto para ello. Durante este tiempo quiero compartir con vosotros lo mejor de esta ciudad: sus sabores, rincones y tradiciones.
Estoy muy ilusionada de mostrar cómo se vive en Gante desde la mirada de un estudiante, y espero que mi experiencia os anime a conocer y disfrutar todo lo que Flandes tiene para ofrecer.



