Si en la primera parte nos adentramos en el patrimonio que se restaura, se estudia y se proyecta hacia el futuro desde grandes instituciones, ahora toca mirar hacia otro lado, hacia el patrimonio que se comparte, se cuenta y se crea entre todos.
Gante tiene la extraordinaria capacidad de convertir a sus habitantes en guardianes, narradores y, a veces, artistas del propio patrimonio. Y es aquí donde entran iniciativas como Collections of Ghent, la energía participativa del Open Monuments Day o la vibrante Graffiti Street. Tres escenarios diferentes, pero conectados por una misma idea, el patrimonio no es algo que se visita, es algo en lo que participas.
En esta segunda parte vamos a explorar cómo la ciudad abre sus archivos, sus edificios y hasta sus muros para que la ciudadanía, y especialmente la juventud, se apropien creativamente de su historia.
Prepárate porque ahora Gante se vuelve más cercana, más callejera y sobre todo más interactiva.
Collections of Ghent, el patrimonio sale a la calle
“Collections of Ghent” es uno de esos proyectos que cambian paradigmas. En lugar de pedir a los ciudadanos que visiten museos, los museos salen al vecindario
En su funcionamiento podemos destacar los siguientes pasos:
-El museo sale al barrio con exposiciones móviles, contenedores culturales que se instalan en plazas o barrios, talleres itinerantes o actividades comunitarias. Se trata de desinstitucionalizar el patrimonio y acercarlo a quienes no suelen visitar museos.
-Los ciudadanos aportan sus propios objetos e historias, fotografías, objetos familiares, documentos, cartas, relatos…
-Todo lo que se pueda digitalizar pasa a formar parte del archivo público de la ciudad. Este archivo funciona como una memoria viva de Gante que crece constantemente.
-A partir de todo lo recogido se organizan microexposiciones en barrios, rutas creadas por vecinos, muestras en museos asociados…
Este proyecto tuvo su fecha oficial del 1 de julio de 2020 al 30 de junio de 2023. Se trata por tanto de un proyecto que ya finalizó, pero iniciativas como esta abren caminos y aunque muchas actividades concluyeron, existen otras que encontraron un hueco para permanecer, así al concluir su itinerancia, la CoGent-box fue destinada a tener un lugar permanente en el nuevo ala del Design Museum Gent (DING).
La plataforma de datos abiertos (“linked open data”) diseñada durante el proyecto está destinada a permanecer y servir como infraestructura para el patrimonio digital de la ciudad.
Muchos de los objetos digitalizados y las historias recopiladas se mantienen en el archivo digital de la ciudad.
Este tipo de proyectos han dado voz a muchos jóvenes que han actuado como documentalistas, fotógrafos, diseñadores y creadores de contenido. Ha dado lugar a un archivo intergeneracional.
Por último me gustaría añadir que el marco tecnológico y metodológico desarrollado puede servir como base para futuras iniciativas patrimoniales en Gante y probablemente inspirar otros proyectos similares.
Open Monuments Day
El Open Monuments Day es una jornada en la que edificios cerrados abren sus puertas. Pero, para los jóvenes, es mucho más que eso. Es la oportunidad de entrar en lugares normalmente inaccesibles o acceder a museos o entidades en los que por motivos económicos no entrarían normalmente. Te permite ver desde dentro cómo respira la historia.
Para muchos, esta experiencia marca un antes y un después. Conocer y comprender el patrimonio hace que lo sientas y quieras protegerlo.
Werregarenstraatje, una calle con arte
Otro ejemplo vivo de patrimonio contemporáneo en Gante es la célebre calle de grafitis Werregarenstraatje, conocida como “Graffiti Street”. Desde 1995 este angosto callejón del centro funciona como una zona de tolerancia al graffiti, un espacio público donde jóvenes artistas urbanos, locales y visitantes, pueden expresarse libremente con spray, transformando las paredes en lienzos cambiantes.
En lugar de ver el graffiti como vandalismo, la ciudad decidió reconocerlo como parte de su patrimonio intangible y cultural contemporáneo. Las obras de arte callejero, los murales, los tags, las capas sucesivas de pintura… todo ello forma parte de la memoria viva de Gante. Cada visita a Werregarenstraatje ofrece una experiencia única, donde cada muro cuenta historias, identidades juveniles, rebeliones creativas y una actitud comunitaria hacia el espacio urbano.
Así, Werregarenstraatje funciona como un complemento imprescindible a los museos y monumentos tradicionales. Demuestra que el patrimonio también se puede crear cada día, en las calles, en el arte de hoy, en las intervenciones de la gente joven. Para cualquier joven interesado en el patrimonio participativo, este callejón es una invitación abierta a dejar huella y formar parte del paisaje cultural de Gante.
Ciudades que cambian, patrimonios que negocian
Gante se enfrenta, como tantas ciudades europeas, al reto de equilibrar. Todo proceso de restauración implica elegir entre conservación histórica, accesibilidad, espacio público, vida vecinal, innovación urbana, financiación sostenible…
En este proceso, los jóvenes participan como activistas, guías, voluntarios, críticos, artistas… Se convierten en puentes entre memoria y futuro.
Me parece inspirador ver cómo son numerosos los jóvenes que no esperan a que les inviten sino que participan desde dentro, inventando nuevas maneras de relacionarse con los espacios, contando la historia desde sus vivencias y ampliando lo que entendemos como legado.
El patrimonio tiene puertas abiertas, y cada gesto, por pequeño que parezca, forma parte de una historia que sigue escribiéndose. Y sí, podemos ser parte de ella.

