La idea de este post viene a mi cabeza porque tal y como os he comentado alguna vez siempre he tenido el convencimiento de que el patrimonio no es un objeto inmóvil, ni un museo congelado en el tiempo. Las personas formamos parte de él y tenemos la opción de reinventar y reinterpretar el pasado para construir futuro y Gante, con su mezcla única de tradición y creatividad, se ha convertido en un laboratorio vivo donde esto ocurre.
Por eso escribo este post, para compartir cómo esta ciudad está reinventando su relación con el patrimonio, cómo los jóvenes podemos ser parte activa de esa transformación y de qué formas cualquiera puede participar. Si vienes a Gante, o si estás allí ahora, esto te ayudará a mirar la ciudad con nuevos ojos.
Impacto social y participativo
Vooruit
El Vooruit es un edificio histórico que originalmente estaba vinculado a la cooperativa socialista “Vooruit”. Era un lugar para la clase trabajadora donde podían comer, beber y disfrutar de la cultura a bajo coste.
Hoy en día es un centro de arte y cultura (“Kunstencentrum VIERNULVIER”), con espacios para diferentes actos.
Tiene varias salas como teatro, sala de conciertos, salón de baile, estudios para conferencias, exposiciones, etc.
También hay un café con terraza, que es un punto de encuentro muy activo.
Su superficie es bastante grande (unos 20.000 m²), con muchos pasillos y habitaciones que explorar.
Ofrecen visitas guiadas para conocer el edificio, su historia arquitectónica y social.
Es más que un centro de espectáculos, es un lugar de encuentro y reflexión social.
Sus principios clave son: conectar, apoyar, experimentar, comprometer, reflexionar y celebrar.
Su restauración no busca volver al pasado, sino reforzar su potencia presente.
Vooruit muestra cómo un edificio histórico puede seguir siendo un lugar de encuentro cuando la juventud lo hace suyo. Su programación actual, construida en gran parte gracias a la implicación de colectivos juveniles, demuestra que los jóvenes no son simples espectadores del patrimonio, sino agentes activos que reinterpretan un edificio histórico a través de nuevas formas de creación, debate y expresión. Así, un espacio nacido de los movimientos obreros del pasado se mantiene hoy relevante porque las nuevas generaciones siguen dándole voz y significado.
Winter School Cultural Heritage y Wellbeing
Aunque se trata de un programa internacional, en 2023–2024 una de las ediciones de la Winter School Cultural Heritage & Wellbeing se celebró precisamente en Gante..
Esa edición se desarrolló en instituciones culturales de Gante, trabajó directamente con colecciones, archivos y espacios patrimoniales de la ciudad, involucró a estudiantes, jóvenes profesionales, artistas y agentes culturales locales.
Por eso se ha convertido en un ejemplo significativo de cómo Gante conecta patrimonio, participación y bienestar, aunque el programa migre de país o ciudad cada año.Se trata de un programa que fue creado en su origen para ofrecer un desarrollo profesional a personas que trabajan con colecciones de patrimonio, especialmente archivistas, bibliotecarios y gestores de museos.
Con el tiempo, se ha convertido en un curso especializado en Creative Health (“salud creativa”)
La salud creativa surgió como un campo nuevo que impulsó a los profesionales y organizaciones del patrimonio a reflexionar sobre diferentes formas de trabajar. Está diseñado para fomentar el intercambio de conocimientos entre profesionales de diferentes países y disciplinas, desde expertos en patrimonio hasta artistas, profesionales de la salud, educadores y trabajadores comunitarios.
Se trabajan estrategias para diseñar “ofertas de bienestar”, programas culturales basados en patrimonio dirigidos a distintos grupos de población, por ejemplo, personas con demencia, comunidades con problemas de salud mental, etc.
Busca la participación comunitaria y los participantes aprenden a trabajar con las comunidades para crear actividades que conecten patrimonio y salud. Esta iniciativa permite que estudiantes e investigadores puedan profundizar en el uso del patrimonio para el bienestar. Convirtió a la ciudad en un auténtico laboratorio de aprendizaje patrimonial.”
A través de estas iniciativas donde el patrimonio se piensa, se restaura y se transforma, desde un Vooruit que se reinventa sin perder la memoria, hasta una Winter School que convierte la cultura en una herramienta de bienestar, me doy cuenta de que Gante no solo conserva su historia, la activa y en esa activación los jóvenes no tenemos que quedarnos en la periferia, tenemos la posibilidad de estar justo en el centro.
Pero lo más fascinante es que esto es solo el principio. Porque si en esta primera parte hemos explorado cómo se cultiva el patrimonio desde las instituciones y los programas internacionales, en la siguiente vamos a bajar literalmente a la calle. Vamos a ver qué ocurre cuando el patrimonio se vuelve cotidiano. Cuando deja de estar en los grandes edificios y pasa a las manos de la gente.
Yo ya estoy deseando contártelo porque lo que viene demuestra que el futuro del patrimonio se escribe día a día en las calles de Gante.
