Hola a todos,
Hoy os voy a hablar de mi primera vez comiendo las famosas patatas fritas belgas en una de las frituur más históricas de Gante: Frituur de Philippe.
Frietuur de Philippe: las auténticas patatas fritas belgas en Gante
Uno de los primeros clichés que escuchamos cuando llegamos a Bélgica es que “las patatas fritas aquí saben mejor”. No es un mito: en Flandes las frietjes son casi un símbolo nacional, y se toman muy en serio. Este fin de semana quise comprobarlo por mí misma y me fui a Frituur de Philippe, una de las frituur más antiguas y conocidas de Gante, situada justo al lado de la Lonja de la Carne.
Nada más llegar, ya me di cuenta de que estaba en el lugar adecuado: había gente local haciendo cola para pedir su ración de patatas, y ese es siempre un buen indicio. Aquí las patatas fritas no son una “comida rápida” sin más, sino un plan en sí mismo. Son perfectas para un almuerzo improvisado, una merienda contundente o incluso una cena informal.
Un lugar con historia
Frituur de Philippe no es una frituur cualquiera. Es un sitio con historia, parte del día a día de los ganteses desde hace décadas. Se encuentra en pleno centro histórico, muy cerca de Graslei y de los edificios más bonitos de la ciudad. Solo eso ya hace que sea un lugar especial para parar a reponer fuerzas mientras paseas por el casco antiguo.
La lonja de la carne, que está justo al lado, le da un ambiente muy pintoresco. Si vas en fin de semana, probablemente te encuentres con locales, turistas y estudiantes en la misma cola. Esa mezcla de gente y el olor a patatas recién fritas te transportan a un auténtico domingo belga.
La experiencia de pedir en una frituur
Pedir en una frituur es toda una experiencia cultural. Primero eliges el tamaño de tu ración: pequeña, mediana o grande. Yo opté por la pequeña, que cuesta 2,50 €, y puedo asegurar que es más que suficiente si no tienes un hambre voraz. Después viene la parte divertida: elegir la salsa.
En Bélgica las salsas son casi tan importantes como las patatas: tienes desde la clásica mayonesa (la que elegí yo), hasta andalouse, samurai (picante), curry ketchup, tartar y muchas más. Además, puedes añadir alguna carne típica como frikandel, bitterballen o croquetas de queso, lo que hace que el precio final varíe según lo que pidas.
El sabor: crujientes por fuera, tiernas por dentro
La primera mordida confirma por qué las patatas fritas belgas son tan famosas: están perfectamente crujientes por fuera y suaves por dentro. El secreto está en su doble fritura: primero se cocinan a una temperatura más baja para que queden tiernas, y luego se fríen a temperatura más alta para conseguir ese exterior dorado y crujiente.
La mayonesa belga, más espesa y sabrosa que la que usamos en España, es el acompañamiento perfecto. Entiendo por qué aquí la combinación “frietjes + mayo” es casi sagrada.
Por qué merece la pena ir
Lo que más me gustó de esta experiencia es que se siente muy auténtica. No es un sitio pensado para turistas, sino un lugar donde la gente de Gante compra su ración de patatas de toda la vida. Eso siempre es buena señal: si los locales hacen cola, sabes que la calidad es buena.
Además, es una opción económica y rápida para comer en el centro de la ciudad. Por poco más de tres euros puedes comer algo rico, caliente y muy típico. Si tienes más hambre, puedes pedir carne o snacks típicos para acompañar y convertirlo en una comida completa.
Consejos para tu visita
Si decides visitar Frietuur de Philippe, te dejo algunos consejos para que disfrutes al máximo:
Evita las horas punta: si no quieres esperar mucho, intenta ir antes de la hora de la cena o después de las 20:00.
Atrévete con las salsas: la mayonesa es un clásico, pero prueba también la andalouse o la samurai si te gusta el picante.
Siéntate cerca: puedes llevarte las patatas y comerlas en algún banco de la plaza, disfrutando de las vistas del centro histórico.
Pide la ración pequeña primero: las porciones son generosas, así que no te quedes con hambre, pero tampoco te pases si es tu primera vez.
Una visita obligatoria para Erasmus en Gante
En mi opinión, probar las patatas fritas en una frituur es casi obligatorio si vas a pasar tiempo en Bélgica. Es una de esas pequeñas experiencias que te hacen sentir que estás realmente viviendo la cultura local.
Yo sin duda volveré, esta vez con amigos Erasmus para que también descubran este rincón tan auténtico. Creo que Frietuur de Philippe se va a convertir en uno de mis lugares favoritos para esas tardes en las que no apetece cocinar pero sí disfrutar de algo muy belga.
!Nos vemos en el próximo post!
María
¡Hola! Soy María Iñarrea Acha, tengo 24 años, soy de Bilbao y estudiante de Medicina en la UPV/EHU. Este próximo semestre realizaré mis prácticas clínicas en el Hospital Universitario de Gante, una oportunidad única para continuar mi formación y vivir de cerca la experiencia de estudiar en el extranjero.
Siempre me ha apasionado descubrir nuevas culturas, su gastronomía y su forma de vida, y creo que Gante es el lugar perfecto para ello. Durante este tiempo quiero compartir con vosotros lo mejor de esta ciudad: sus sabores, rincones y tradiciones.
Estoy muy ilusionada de mostrar cómo se vive en Gante desde la mirada de un estudiante, y espero que mi experiencia os anime a conocer y disfrutar todo lo que Flandes tiene para ofrecer.




