¡Hola mis queridísimos lectores y lectoras!
Hoy, he decidido comenzar confesándoos un secreto a voces, y es que como buena estudiante de Medicina, siento admiración por el café 🙂
No tanto por ese pequeño subidón de energía que te da cuando lo tomas, sino más bien por todo lo demás: su color, su sabor, su aroma… Me parece un complemento perfecto para distintos planes, desde una excusa con la que pasar el rato con algún amigo, hasta algo tan sencillo como leer libros.
Y fue ayer, durante uno de mis paseos por Gante, cuando descubrí que no era la única que había pensado en mezclar café y lectura, ya que encontré un lugar que convirtió mi idea en realidad: Le Bal Infernal.
En esencia, se trata de una cafetería, reinventada y diseñada como biblioteca y zona de lectura, en la que, no solo se incentiva este maravilloso hábito, sino que además, se hace desde su vertiente más altruista: y es que sí, todos los libros que encuentras aquí provienen de un simple, pero efectivo sistema de intercambio.
Un pasillo hacia la sorpresa
Desde fuera del local, puede ya intuirse ese algo especial: una gran cristalera con vistas a la calle y mesitas de terraza para todo aquel que disfrute más del aire libre. Pero, como en muchos cuentos, la verdadera magia espera dentro.
La barra te recibe con mesas y sillas altas, y alrededor: interminables estanterías repletas de libros y un ambiente que solo puedo describir como cálido y acogedor.
Libros con historia
Pero más allá de la ingente cantidad de libros, lo que me pareció más bonito, fue que cada ejemplar tuviese una dedicatoria de quien lo dejó ahí en su día, junto a la fecha y un sello propio de la cafetería. Y es que eso era lo único que debías hacer si quieres llevarte alguno de los libros, dar otro a cambio. De esta forma, siento que llevan el acto de leer mucho más allá, ya que, no solo te da la oportunidad de descubrir una nueva historia, sino que literalmente te conecta con alguien que la leyó antes.
Es por esto que creo que el sistema de intercambio está tan bien pensado: puedes traer un libro, dejarlo con una nota personal y llevarte otro que alguien haya dejado. Así, leer se trata únicamente de consumir, sino más bien, de compartir.
Espacios, detalles, ambiente
Bajando un par de escalones desde la zona de la barra, se abre un espacio más amplio con mesas y sillas bajas, donde en mi caso, encontré a varios grupos de estudiantes reunidos trabajando con sus portátiles, así como a parejas compartiendo su tiempo de lectura. Una luz anaranjada y tenue, pero lo suficientemente intensa como para leer con comodidad, y de fondo, una suave melodía que a ratos, combinaba música clásica con jazz.
En las estanterías, los libros están separados principalmente por géneros, había prácticamente de todo: desde novelas biográficas, hasta obras relacionadas con la naturaleza o la economía. Y aunque la gran mayoría de libros estuviesen en Neerlandés, también podías encontrar secciones para otros idiomas como inglés o alemán.
No obstante, fue la camarera la que me contó, que aceptan todo tipo de libros e idiomas, y que a largo plazo les encantaría seguir aumentando su colección de obras en otros lenguajes.
Pero si la idea de leer o escuchar música relajante no te atrae, también me encontré con una sección repleta de distintos juego de mesa. Sin lugar a dudas, es uno de esos sitios que invitan a pasar horas leyendo, hablando, jugando o sencillamente, dejando pasar el tiempo.
Historia, iniciativa y eventos
Le Bal Infernal lleva desde julio de 2015 impulsando su idea de mezclar café, lectura, intercambio de libros y un ambiente acogedor, que invita a realizar en compañía una afición que, para muchos, se realiza de manera individual.
Es por eso que, tratando de romper el molde, también han promovido iniciativas y actividades especiales como el Literair Café, donde la cafetería se convierte en una especie de club de lectura, en el que sus integrantes intercambias perspectivas sobre el libro del mes.
Además, también realizan lo que les los llaman “huiskamerconcerten”, que consisten en conciertos íntimos, de poco aforo que tratan de hacerte sentir como si estuvieras en el salón de tu casa. Suelen celebrarlos en sábado o domingo, y generalmente invitan a músicos locales de género o temática suave y relajada, como blues, jazz o swing.
Lo que lo hace especial
Pero, más allá de los libros, el café y la decoración (aunque he de admitir que todo eso suma muchísimo), lo que más me gustó fue sentir esa sensación de comunidad. Unir a personas, que disfrutan de hacer aquello que les apasiona, mientras comparten ese espacio con alguien más que también lo adora, me parece que va mucho más allá. Es un refugio, para personas, para lectores, para todo aquel que quiere compartir una parte de sí mismo con los demás, bien sea mediante palabras dictadas, leídas o calladas porque aquí hasta el silencio comunica unión.
¡Hola! 😀
Soy Irati Arce de Muguerza, tengo 23 años y soy de Bilbao. Estudio Medicina en la Universidad del País Vasco y este año voy a vivir una experiencia que me hace muchísima ilusión: empiezo mi Erasmus en Gante.
Además, seré corresponsal Erasmus de arte en Flandes, y me encanta la idea de poder compartir todo lo que vaya descubriendo. Quiero explorar esta región con la curiosidad e ilusión de quien lo ve todo por primera vez, pero también con las ganas de entenderla a fondo, como lo haría alguien que lleva viviendo aquí años.
Desde museos y arte urbano hasta pequeños detalles del día a día, espero poder transmitir la esencia de Flandes con las mismas ganas con las que yo la voy conociendo.
Hasta pronto y gracias por leerme:)


