¡Hola a todos! Soy Marco otra vez y hoy os traigo una nueva aventura ciclista, esta vez por las Ardenas flamencas, al parecer, un lugar mítico para el cilismo de la región.
Geografía de las Ardenas
Las Ardenas flamencas destacan por su dificultad para ciclistas sin experiencia como yo, ya que se trata de un paisaje de colinas no muy pronunciadas pero exigentes, sobre todo si no estás acostumbrado al ciclismo de montaña. Es por esto que en la pagina web de la ruta recomiendan a los principiantes el uso de bicicleta eléctrica, consejo que para bien o para mal, desatendí. Yo seguí mas o menos esta ruta de Visit Flandes.
Empezamos la aventura
Empecé la ruta en Oudenaarde, desde la plaza del mercado central. Desde ahí llegue al rio Escalda para seguir su orilla hasta el desvío en el emplazamiento arqueológico del Ename, pasando por la Iglesia de San Lorenzo, poco después salí de Ename en un cruce donde vi unas vacas muy corpulentas, las llamadas Azules belgas.
Hasta ahí todo bien, luego entré en una zona de bosque que era muy bonita, pero donde empezaba la primera subida. Poco después de llegar a la pendiente fuerte me tuve que bajar de la bici y empujarla hasta la cima, procedimiento que adopté durante todo el trayecto por razones de supervivencia. Pero cuanto más dificil es la subida,mas placentera es la bajada, la cual disfruté admirando el paisaje, hacia el final habia una pequeña granja con su propio molino de agua.
El molino de Tissenhove
Después de otra larga pero más accesible subida, donde solo me bajé de la bici durante un pequeño tramo, divisé en la lejanía, un antiguo molino. Se trataba del molino de Tissenhove, que se tiene en pié solitario, con la solemnidad de un gran arbol, descansando entre el viento de las alturas. Un viento que recibí con gusto porque empezaba a tener calor.
Los animales de las Ardenas flamencas
Seguí con la ruta subiendo y bajando colinas durante casi 20km, en el camino me encontré con paisajes increibles en lo alto de las colinas y pequeños bosques en las zonas bajas, descubriendo otra faceta de la geografía flamenca, que no es siempre llana como algunos podrían pensar.
Pero algo que siempre me alegraba el camino es sin duda los animales que te vas encontrando, que te hacen olvidar por un momento el cansancio de las cuestas.
Me encontré con unos patos un tanto timidos que se acercaron a mí y luego se dieron la vuelta, las vacas que asomaban sus cabezas por las puertas de los establos, las gallinas tumbadas a la sombra de los arboles, las ovejas pastando e incluso un grupo de cervatillos en una parcela.
Finalmente, volví a Oudenaarde después de esta aventura más que satisfactoria por las Ardenas Flamencas, llevando conmigo un buen recuerdo de esta región llena de paisajes y rincones por descubrir.
¡Nos vemos en el próximo post! Abajo os dejo el short donde podéis ver a los patos.
Mi nombre es Marco Moyano, tengo 25 años y soy de Madrid. Hice mi Erasmus en Bruselas, en la escuela de artes LUCA (campus sint-Lukas). En Madrid estudio diseño Gráfico, pero quería cambiar de aires y decidí irme de Eramus en tercero de carrera, fui admitido en el programa de intercambio de «Graphic Storytelling» ( Ilustración y comic), donde cursaba asignaturas del Master y del segundo curso del Bachellor. Estuve en total 6 meses en Bélgica.
Mi experiencia en Belgica fué muy divertida y enriquecedora. Aprendí a desarroyar mi creatividad, a trabajar en equipo y me convertí en una persona más activa e independiente. Lo que más me gustó fué hacer amigos de todas partes del mundo y el ambiente multicultural de la ciudad.




