Con la gran ola de calor que está viviendo Bélgica (y buena parte de Europa), mis amigos y yo decidimos que este fin de semana era el momento perfecto para escaparnos a la playa.
Después de investigar un poco, me di cuenta de que Ostende no era la única opción. Buscando alternativas encontré Knokke-Heist, una ciudad costera situada un poco más al norte, cerca de la frontera con Países Bajos. Como ya había estado en Ostende, pensamos que era una buena oportunidad para descubrir un lugar nuevo y explorar otra parte de la costa belga.
Cómo llegar
Nosotros tuvimos la suerte de que algunos amigos tenían coche, así que decidimos hacer el viaje por carretera.
Aun así, si no tenéis coche, también es un destino muy fácil de visitar en transporte público. Desde Bruselas se puede llegar en menos de dos horas ya que hay un tren directo, por lo que es una excursión perfecta para pasar el día.
Salimos por la mañana y, después de aproximadamente una hora y media de viaje, llegamos a Knokke-Heist.
Un comienzo con dudas… y bastante nublado
La verdad es que llegamos sobre la una y media del mediodía. Aunque en un principio parecía un poco tarde, al final fue hasta positivo, porque la mañana en la costa no había acompañado demasiado. Cuando llegamos estaba bastante nublado, hacía un poco de viento y, aunque la temperatura rondaba los 24 o 25 grados, la sensación era de frescor más que de calor. Además, la previsión anunciaba lluvia hasta las 14h, así que no sabíamos muy bien qué esperar.
Antes de ir a la playa hicimos una parada en un Carrefour que había a unos diez minutos para comprar todo lo necesario para pasar allí el día.
Cuando por fin llegamos a la arena, la playa estaba bastante vacía. Se notaba que el mal tiempo había echado para atrás a mucha gente y, además, la arena todavía estaba algo húmeda porque había llovido un poco antes.
Esperando a que apareciera el sol
Aun así, decidimos instalarnos y confiar en la previsión, que decía que por la tarde el tiempo mejoraría bastante.
Comimos tranquilamente mientras el cielo seguía bastante gris. En algunos momentos incluso cayeron unas gotas, pero por suerte fueron cuatro gotas contadas y enseguida dejaba de llover.
Como todavía no hacía demasiado calor, algunos preferían esperar antes de meterse al agua. Mientras tanto, unas chicas que estaban cerca nos dejaron una pelota y terminamos jugando vóley playa entre todos.
Y justo entonces empezó a cambiar el día.
Por fin, un auténtico día de playa
Poco a poco salió el sol, empezó a subir la temperatura y el ambiente cambió completamente.
Nos acabamos bañando todos, estuvimos tomando el sol, charlando, escuchando música y simplemente disfrutando del momento. Al final terminó siendo exactamente el día de playa que esperábamos.
¿Knokke-Heist o Ostende?
Después de haber visitado ambas playas, tengo que reconocer que personalmente me gustó más Knokke-Heist.
Me dio la sensación de que el agua estaba algo más limpia y, sobre todo, había bastante menos gente que en Ostende. Eso hace que la experiencia sea mucho más tranquila y agradable.
Además, la ciudad transmite una imagen bastante elegante. Se nota que es una zona con un nivel adquisitivo alto, con edificios muy cuidados y un ambiente diferente al de otras localidades costeras.
Había algunas medusas, aunque no demasiadas, así que tampoco supusieron un problema.
Algo que me llamó mucho la atención fue cómo iba cambiando la playa conforme avanzaba la tarde. La marea fue bajando poco a poco y la arena parecía multiplicarse, dejando una playa inmensa donde había espacio de sobra para todo el mundo.
A la derecha se podía ver un puerto que actualmente está en construcción y que destacaba bastante en el paisaje.
Pero, sin duda, lo que más me gustó fue precisamente la amplitud de la playa. Hay tantísimos metros de arena que, incluso en un día con bastante gente, nunca tienes sensación de agobio. Además, está muy limpia y es perfecta para dar largos paseos junto al mar.
Un final perfecto
Sobre las ocho de la tarde decidimos volver hacia Bruselas.
De camino hicimos una parada en McDonald’s para reponer fuerzas y terminar el día de la mejor manera posible antes de continuar el viaje de vuelta.
Llegamos a Bruselas alrededor de las once de la noche, cansados, pero muy contentos.
Una playa a la que volvería
La verdad es que Knokke-Heist me sorprendió muy positivamente.
Fue un día prácticamente perfecto: buena compañía, playa, deporte, música, baños en el mar y un tiempo que, aunque empezó con muchas dudas, terminó regalándonos una tarde espectacular.
Además, esta excursión me hizo darme cuenta de que Ostende no es la única playa interesante de Bélgica. Parece que la costa belga esconde muchos rincones por descubrir.
Si estáis buscando una escapada diferente desde Bruselas cuando apriete el calor, Knokke-Heist me parece una opción totalmente recomendable.
¡Nos leemos pronto!
Emma
Soy Emma Febrer Pedraza, tengo 22 años y soy de Menorca. Durante los próximos meses voy a ser corresponsal de Naturaleza y Ciclismo en Flandes. Actualmente estoy en tercero del Grado de Turismo en la Universidad de Girona y este semestre he venido a Bruselas para realizar mi Erasmus en la Haute École Lucia de Brouckère.
Me considero una persona extrovertida y aventurera, con muchas ganas de descubrir nuevos lugares. Siempre me ha gustado moverme al aire libre, practicar deporte y explorar los destinos con calma, prestando atención a la naturaleza, los paisajes y a todo aquello que muchas veces pasa desapercibido cuando se viaja con prisas.
A través de este blog quiero compartir mi experiencia Erasmus, recorrer Flandes y Bruselas, y descubrir rutas, espacios naturales y pequeñas escapadas.
Espero que me acompañéis en estos meses de descubrimientos y nuevas experiencias!



