Hay planes que salen bien… y luego están los que superan cualquier expectativa. Y este fue claramente uno de esos.
Hace unos días fui a una International Dinner organizada en casa de un amigo de Asturias, y básicamente la idea era un “todos ponen”: cada persona tenía que traer un plato típico de su país. Spoiler: acabamos siendo unas 45 personas, así que os podéis imaginar el nivel de comida que había allí.
El apartamento no era precisamente grande… pero oye, nos hicimos caber todos. Aunque eso sí, moverse era «misión imposible» en algunos momentos.
Yo fui con este amigo (que además era el host) y decidimos tirar por algo muy nuestro: tortilla de patata y paella. La tortilla… bueno, digamos que se nos fue un poco de las manos y se quemó «ligeramente» (seguimos adelante con dignidad igualmente, y de hecho, al final nos quedó tremenda). Y la paella, siendo sinceros, era precocinada, pero le dimos nuestro toque con especias y algunos toppings para hacerla un poco más interesante. También llevé pan con tomate y aceite de oliva, que siempre cumple.
La hora oficial era a las 20h, pero no empezamos a comer hasta las 21h30 porque faltaba gente por llegar y el host quiso esperar a todos. Y a ver, me pareció justo… pero también fue una auténtica prueba de autocontrol. Tener todas esas mesas llenas de comida delante y estar con hambre… fue duro jajaj.
Y luego estaba el resto del mundo.
Había platos de todas partes, tanto salados como dulces, y fue literalmente un paseo gastronómico sin moverte del salón. Algunos de mis favoritos:
- Biryani de Pakistán (un arroz especiado increíble)
- Tiramisú de Italia (clásico, pero siempre ganador)
- Tarta de jamón y queso de Argentina
- Burek de Turquía (tipo pastel salado, muy top)
- Kaiserschmarrn de Alemania (una especie de tortita desmenuzada con azúcar)
- Bastilla marroquí (hojaldre relleno de pollo, mezcla dulce-salado brutal)
Y esto es solo una pequeña parte, porque había muchísimo más.
Lo mejor de todo no fue solo la comida (que ya era motivo suficiente), sino la mezcla de gente. Había personas de Bélgica, Turquía, Eslovenia, India, Italia, Francia, Grecia, Ucrania, Francia… y seguro que me dejo algunos. Ese ambiente de tanta gente de sitios diferentes, compartiendo comida típica de su país, fue simplemente increíble.
Además, mi amigo también preparó sangría y nos enseñó cómo se sirve correctamente la sidra. Yo no tenía ni idea de que hubiese toda una técnica detrás (y sí, tiene su ciencia y su estilo).
Otro punto importante: el tema vecinos. Era algo que a mí me preocupaba bastante (45 personas no pasan desapercibidas precisamente), pero resultó que en su edificio no había nadie más ese fin de semana, así que pudimos estar tranquilos, sin molestar a nadie ni recibir quejas. Un lujo.
Y ahora viene un plot twist: podríais pensar que sobró comida para una semana… pues no.
Entre la gente que repetía, los que se iban, los que llegaban más tarde (que no traían comida pero sí bebida) y que iban probando lo que quedaba… al final sobró sorprendentemente poco.
Y como todo buen plan, tuvo su “resaca” del día siguiente: limpiar absolutamente todo el piso.
No fue la parte más divertida, la verdad. Pero nos juntamos un pequeño grupo de 5 personas, nos pusimos manos a la obra y en unas dos horas lo teníamos todo listo. Y obviamente, lo celebramos como se debe: terminando las pocas sobras que quedaban.
En resumen: comida buenísima, gente de todas partes, risas, un poco de caos, y un ambiente que no se puede explicar del todo, pero que se siente. De esos planes que te recuerdan lo guay que es compartir culturas (y comida, sobre todo comida).
¡Nos leemos pronto!
Emma
Soy Emma Febrer Pedraza, tengo 22 años y soy de Menorca. Durante los próximos meses voy a ser corresponsal de Naturaleza y Ciclismo en Flandes. Actualmente estoy en tercero del Grado de Turismo en la Universidad de Girona y este semestre he venido a Bruselas para realizar mi Erasmus en la Haute École Lucia de Brouckère.
Me considero una persona extrovertida y aventurera, con muchas ganas de descubrir nuevos lugares. Siempre me ha gustado moverme al aire libre, practicar deporte y explorar los destinos con calma, prestando atención a la naturaleza, los paisajes y a todo aquello que muchas veces pasa desapercibido cuando se viaja con prisas.
A través de este blog quiero compartir mi experiencia Erasmus, recorrer Flandes y Bruselas, y descubrir rutas, espacios naturales y pequeñas escapadas.
Espero que me acompañéis en estos meses de descubrimientos y nuevas experiencias!
