Hallo!
Uno de los conciertos que más ilusión me hacía durante mi Erasmus era ver a Renée Rapp, y finalmente lo hice en el Lotto Arena, en Amberes. Era la primera vez que iba a este recinto y la experiencia me dejó bastante claro por qué es una de las salas de conciertos más importantes de Bélgica.
Desde el primer momento todo estuvo muy bien organizado.
Una organización que se nota desde fuera
Llegué bastante temprano porque quería hacer cola para estar lo más cerca posible del escenario. De hecho, estuve toda la mañana esperando, algo bastante habitual cuando vas a ver a un artista que te gusta mucho.
Lo que más me sorprendió fue el trato del personal. Cada poco tiempo miembros del staff se acercaban a preguntarnos si estábamos bien. No era el típico control rápido: realmente se preocupaban de que la gente estuviera cómoda mientras esperaba.
Varias veces se acercaron incluso a ofrecernos agua, algo que no es tan común en otros conciertos donde la cola puede durar horas sin ningún tipo de atención.
Ese tipo de detalles hacen que la espera sea mucho más llevadera.
Una gestión muy profesional
Algo que también noté mucho es que Lotto Arena pertenece a la misma empresa que gestiona el Forest National de Bruselas.
Y sinceramente se nota.
Todo el proceso estaba muy bien organizado: desde las colas hasta la entrada al recinto. El staff parecía tener todo muy claro y eso hacía que todo fuera bastante fluido.
A veces en conciertos grandes puedes sentir un poco de caos cuando se abren puertas o cuando empieza a entrar la gente, pero aquí todo estaba bastante controlado.
Buena visibilidad desde la pista
Una de las cosas que más valoro cuando voy a un concierto es si realmente se ve bien el escenario.
Y en este caso la experiencia fue muy buena. Desde la pista la visibilidad era bastante clara, incluso cuando la sala ya estaba llena.
Esto no siempre pasa en todos los recintos. Muchas veces el escenario es demasiado bajo o la distribución del espacio no ayuda, pero en Lotto Arena la vista estaba bastante despejada.
Pude disfrutar del concierto de Renée Rapp sin tener que estar constantemente intentando encontrar huecos entre la gente para ver el escenario.
Fácil llegar desde el centro
Otra cosa muy positiva es que llegar al recinto desde el centro de Amberes es bastante sencillo.
Hay varias opciones de transporte público que te dejan bastante cerca, lo que hace que ir al concierto sea bastante cómodo incluso si vienes desde otra ciudad o desde la estación central.
En Bélgica esto siempre ayuda mucho porque las ciudades están muy bien conectadas y muchas veces puedes ir a conciertos en otra ciudad y volver en tren el mismo día.
Lo único negativo: los alrededores
Si tengo que señalar algo menos positivo del recinto, sería la zona que lo rodea.
No me sentí especialmente segura caminando sola por allí, incluso durante el día. Además, había bastantes obras alrededor, lo que hacía que el ambiente fuera un poco caótico.
También me llamó la atención que había pocos lugares donde poder ir al baño cerca sin tener que pagar, algo que se nota especialmente cuando llevas horas haciendo cola.
Por suerte, el equipo del Lotto Arena tuvo bastante consideración con esto y abrieron las puertas varias horas antes para que la gente pudiera entrar al baño. Nos dejaban pasar en grupos de tres personas, algo que ayudó bastante a que la espera fuera más llevadera.
Una experiencia muy positiva
A pesar de esos pequeños detalles del exterior, mi experiencia en Lotto Arena fue muy positiva.
Entre la organización, la amabilidad del personal y la buena visibilidad del escenario, es un recinto que realmente funciona bien para conciertos de este tamaño.
Y si a eso le sumas que el concierto de Renée Rapp fue increíble, la noche terminó siendo una de las mejores experiencias musicales que he vivido durante mi Erasmus en Flandes.
¡Hola!
Soy Paula Rodríguez, corresponsal de música y fiesta en Flandes
Soy estudiante en ICHEC Bruselas en el curso 2025/26 y apasionada de la música y la industria musical. Desde aquí comparto conciertos, festivales, eventos y planes musicales que hacen vibrar a Bruselas y Flandes.
Si suena bien y merece la pena vivirlo, probablemente esté allí para contártelo 🙂