Descubrir lugares que no aparecen siempre en las guías turísticas es la mejor forma de conocer una ciudad a fondo. Hace unos días decidí recorrer un tramo del Brussels–Charleroi Canal, empezando desde Anderlecht en dirección al centro de Bruselas, y fue una de esas rutas sencillas que terminan sorprendiendo.
El canal es un lugar perfecto para relajarse, ya sea paseando o en bicicleta. El recorrido es totalmente llano y el camino tiene una superficie muy lisa, lo que lo hace ideal incluso para quienes no están acostumbrados a hacer rutas largas. No hay grandes esfuerzos ni subidas: simplemente pedalear y disfrutar del entorno.
A lo largo del canal, el paisaje va cambiando poco a poco. Hay tramos más verdes, con árboles y flores que empiezan a florecer cuando llega la primavera, y otros más industriales, donde aparecen antiguos almacenes, edificios de ladrillo y zonas portuarias. Esa mezcla es precisamente lo que hace el paseo interesante: el canal muestra muchas caras diferentes de Bruselas.
Mientras avanzas, también empiezas a fijarte en pequeños detalles: los largos barcos que atraviesan el canal, los puentes que conectan ambos lados, los patos nadando o diferentes aves. A pesar de estar en plena ciudad, el ambiente resultaba sorprendentemente tranquilo.
Los canales en Flandes: más que un simple paisaje
Mientras recorría el canal me dio curiosidad saber un poco más sobre estos canales y para qué sirven realmente. No soy experta en el tema, pero buscando información por internet descubrí algo interesante: en Flandes el agua no es solo algo bonito en el paisaje, sino que forma parte de cómo se organiza el territorio.
En la Edad Media, los canales se utilizaban sobre todo para conectar ciudades comerciales. Antes de que existieran trenes o carreteras modernas, transportar mercancías por agua era una de las formas más fáciles y eficientes. Por eso, los canales eran principalmente una infraestructura económica, más que un lugar pensado para pasear.
Hoy en día siguen teniendo varias funciones. Por un lado, todavía se usan para transporte fluvial, sobre todo de mercancías. También ayudan en la gestión del agua, algo importante en una región donde durante siglos se han construido canales para controlar ríos, drenar terrenos y facilitar la agricultura.
Al mismo tiempo, muchos canales se han convertido también en espacios para ocio y recreación. A lo largo de muchos de ellos hay caminos donde la gente puede pasear, correr o ir en bicicleta, como en este tramo del Canal de Bruselas–Charleroi.
Una idea que aparece bastante cuando lees sobre el tema es que en Flandes el agua organiza el territorio. Sin los canales, el paisaje y la forma de las ciudades serían bastante diferentes.
Una forma diferente de descubrir Bruselas
Recorrer el canal en bicicleta me enseñó que Bruselas tiene lugares más cotidianos, donde se mezclan naturaleza, industria y vida local.
Si te gusta explorar las ciudades de una forma tranquila, este tipo de rutas son una buena manera de hacerlo. No necesitas planear una gran excursión ni salir muy lejos: basta con seguir el agua y dejar que el paisaje vaya cambiando poco a poco.
¡Nos leemos pronto!
Emma
Soy Emma Febrer Pedraza, tengo 22 años y soy de Menorca. Durante los próximos meses voy a ser corresponsal de Naturaleza y Ciclismo en Flandes. Actualmente estoy en tercero del Grado de Turismo en la Universidad de Girona y este semestre he venido a Bruselas para realizar mi Erasmus en la Haute École Lucia de Brouckère.
Me considero una persona extrovertida y aventurera, con muchas ganas de descubrir nuevos lugares. Siempre me ha gustado moverme al aire libre, practicar deporte y explorar los destinos con calma, prestando atención a la naturaleza, los paisajes y a todo aquello que muchas veces pasa desapercibido cuando se viaja con prisas.
A través de este blog quiero compartir mi experiencia Erasmus, recorrer Flandes y Bruselas, y descubrir rutas, espacios naturales y pequeñas escapadas.
Espero que me acompañéis en estos meses de descubrimientos y nuevas experiencias!


