¡Hola a todos!
Llevamos semanas hablando de bosques, parques y jardines,. Pero, ¿sabíais que Flandes tiene 67 kilómetros de costa? A veces, cuando estás metido en la vida de interior, se te olvida que Bélgica tiene mar. Y no cualquier mar, sino el imponente Mar del Norte.
Hoy he cambiado el verde por el azul (o más bien el gris plateado) y me he ido a Ostende. Si buscáis naturaleza pero estáis cansados de árboles, aquí tenéis el horizonte más infinito que vais a encontrar.
El Mar del Norte: Una Belleza Diferente
Olvidad la idea de «playa de vacaciones» del Mediterráneo. La costa belga tiene una personalidad única. Las playas son inmensas, de arena fina y muy planas. Cuando baja la marea, la playa se hace kilométrica.
Pasear por aquí es una experiencia de naturaleza brutal. El viento suele soplar fuerte, el sonido de las olas es constante y el aire huele a salitre puro.
¿Escenario de Película? La Conexión con Dunkerque
Mientras caminaba por la orilla, con esa inmensidad de arena y el cielo gris, no pude evitar sentirme dentro de la película «Dunkerque» de Nolan. Y no es casualidad.
Dunkerque está a solo 30 km al sur de aquí. El paisaje es idéntico. Estas playas han visto pasar la historia más dura de Europa. De hecho, si camináis un poco hacia las afueras (zona de Raversyde), podéis ver búnkeres y restos del Muro Atlántico de la Segunda Guerra Mundial. Estar ahí de pie, mirando al mar donde ocurrieron tantas cosas, pone la piel de gallina. Es el mismo escenario, el mismo mar y la misma arena que en el famoso desembarco y evacuación.
Ostende como Lugar de Vacaciones
Pero Ostende también tiene un lado muy elegante. Fue el lugar de vacaciones favorito de la realeza belga (de nuevo, el rey Leopoldo II dejó su huella aquí).
No os podéis perder las Galerías Reales. Son un paseo porticado de estilo neoclásico justo al lado de la arena. Caminar por ahí te hace sentir en la «Belle Époque». Es curioso ver cómo conviven los enormes edificios de apartamentos modernos (típicos de la costa belga) con estas joyas arquitectónicas del pasado.

Guía Práctica para tu Día de Playa
Cómo llegar: Es facilísimo. Hay trenes directos desde Lovaina y Bruselas constantemente. La estación de Ostende es una atracción en sí misma y está literalmente pegada al mar.
Qué comer: No puedes irte sin probar unas croquetas de gambas (garnaalkroketten) o un gofre caliente después del paseo ventoso.
Consejo: Llevad siempre una buena chaqueta cortavientos, incluso si hace sol. El clima del Mar del Norte es traicionero, pero eso es parte de su encanto salvaje.
Ir a Ostende es la mejor forma de recordar que Flandes también es mar. Es una naturaleza diferente, poderosa y con mucha historia.
¿Habéis estado en el Mar del Norte? ¡Os leo!
¡Hola a todos! Mi nombre es Marc Herrero y los próximos meses seré vuestro corresponsal de Ciclismo y Naturaleza. Me encargaré de descubriros las rutas más espectaculares y los paisajes secretos de Flandes.
Tengo 21 años, soy de Barcelona y estudio Matemática Computacional y Analítica de Datos. Siempre me ha movido la curiosidad, y por eso he decidido hacer un Erasmus en Lovaina durante este primer semestre.
Además, soy un apasionado de las dos ruedas. Mi aventura empezó con el BMX y el trial, pero donde he pasado más horas ha sido en la bici de montaña.
Os invito a que me acompañéis en lo que van a ser unos meses llenos de naturaleza, ciclismo y mucho más. ¡Nos vemos en las rutas!