Todo empezó cuando llevaba ya un tiempo viviendo en Bruselas, de pronto mi compañía de teléfono española me notificó que iba a comenzar a cobrarme roaming. Sabía que había gente a la que le pasaba, pero yo no me había planteado que llegaría a ser mi caso. Nada nuevo ni sorprendente al parecer para los que como yo nos vamos de Erasmus. Al profundizar un poco más, entendí que el problema no era el roaming en sí, sino la letra pequeña. Las compañías españolas pueden limitar cuántos meses puedes usar tu tarifa desde otro país de la UE antes de activar recargos.
Y ahí empezó la búsqueda. Me puse a investigar, a comparar, a leer foros, webs y comentarios de gente que pasaba por la misma situación. Descubrí que ninguna compañía española podía garantizarme que, en unos meses, no fuera a aplicarme recargos por roaming. Algunas tardarían más, otras menos… pero todas, tarde o temprano, caerían en lo mismo.
Algunas personas que conocí en Bruselas, incluida mi compañera de piso, habían optado por la siguiente táctica. Cuando una compañía les avisaba de que iban a aplicar recargos, se cambiaban a otra española, y así sucesivamente. Pero sinceramente, no tenía ni energía ni ganas de vivir en un bucle infinito de portabilidades.
Así que decidí dar un paso definitivo, cambiarme a una compañía belga.
El descubrimiento hey!, una compañía low-cost belga que me salvó
Preguntando a compañeros y amigos, varios me recomendaron hey!, una compañía móvil belga muy económica. De hecho, tenía las tarifas más bajas que había visto hasta entonces en Bélgica. Internet rápido, precios razonables, sin líos raros… parecía perfecto.
Solo había un obstáculo. Para suscribirme a hey!, había que registrarse usando la app itsme, que es básicamente el sistema belga de identificación digital. Para activar itsme necesitas tu tarjeta de residencia belga y yo no la tenía. Y no por falta de intentos.
Llevaba más de mes y medio esperando que me llegara. Había visitado la Comuna, había entregado documentos, había esperado pacientemente a que el sistema belga siguiera su proceso, pero la carta que me tenía que avisar de que ya podía ir a la Comuna a recoger mi tarjeta no llegaba.
La revelación, la tarjeta nunca iba a llegar…
Entonces, ante la urgencia de mi móvil al borde del colapso tarifario, decidí ir a la Comuna a pedir explicaciones. Y ahí descubrí algo que nadie me había dicho.
La tarjeta no se tramita hasta que vuelves tú mismo a la Comuna después de que la policía haya pasado por tu casa.
¿Y por qué nadie me explicó esto la primera vez?
Buena pregunta. Entre prisas, barrera lingüística y exceso de burocracia, este detalle se perdió por el camino.
Así que, básicamente, podría haber estado esperando eternamente si no llego a ir de nuevo en persona. A todo esto, había enviado un par de correos electrónicos a la Comuna reclamando el retraso. Correos que, por cierto, jamás recibieron respuesta.
Aventura en la Comuna
Cuando llegué a la Comuna, pensé que con ir temprano todo iría rápido. Eran las 8:30 y yo era la cuarta persona. Parecía una buena posición.Pero lo cierto es que estuve casi dos horas en la cola.
La buena noticia es que una semana después, recibí una carta con mis claves.
La mala noticia, todavía tenía que volver otra vez para recoger la tarjeta.
En mi Comuna, la tarjeta cuesta 25 €, pero este precio puede variar según donde vivas. Importante, siempre ve con DNI o pasaporte, fotos recientes y todos los papeles que te dieron la primera vez.
Y por fin, después de toda esta odisea, conseguí mi tarjeta de residencia.
Final feliz, hey! al rescate
Con la tarjeta en la mano, pude por fin registrarme en hey! a través de su app. Todo sencillo, rápido y muy claro. Dos días después, la tarjeta SIM llegó a mi casa con instrucciones precisas para activarla.
Existen otras compañías de móvil belgas que tal vez se adapten mejor a lo que tú necesitas como Mobile Vikings, Scarle o Proximus .
Y así, después de incertidumbre, colas, correos sin respuesta y roaming al borde del drama… por fin pude usar mi móvil sin miedo a recibir facturas sorpresa.
Consejos
– En algunas comunas es necesario pedir cita previa, infórmate con antelación. Reserva tiempo de sobra, nunca se sabe.
– Lleva dinero en efectivo. Tanto a mí como a mis compañeros de pisó no nos aceptó la terminal el pago con tarjeta.
– Para la tarjeta de residencia, normalmente te pedirán:
- Pasaporte o DNI
- Fotos tamaño pasaporte
- Documentos de estudios
– Si aún no tienes tarjeta de residencia puedes:
- Usar una SIM prepago temporal
- Contratar una compañía que no requiera itsme (hay pocas, pero existen)
- Usar WiFi mientras esperas… aunque no es la opción ideal