Este es mi último post en este blog sobre mi Erasmus en Flandes. La verdad que no me es fácil poner en palabras todo lo que siento.
Me mude a Gante en febrero de este año sin expectativas, abierta a todas las experiencias posibles. Han sido meses intensos, llenos de aprendizajes, personas nuevas y momentos que se quedarán conmigo siempre. También creo que gracias al blog he podido profundizar mi aventura, me ha obligado a visitar nuevos lugares y a salir de mi cama cuando no quería. Y me siento muy afortunada de haber podido compartirlo con ustedes.
Hoy, mientras escribo este último post que tan lejos veía, me cuesta despedirme porque me enamoré. Me enamoré de Gante. Me enamoré de sus castillos medievales que parecen sacados de un cuento y que te sacan la respiración si te quedas mirandolos. Me enamoré de la tranquilidad de sus calles, del ritmo que respira la ciudad, de las caminatas nocturnas al lado del canal. Me enamoré también de la gente, de su amabilidad, de que te saluden cada vez que te cruzas una cara conocida, de la sensación de comunidad incluso para quienes venimos de lejos.
Me dolió irme pero siempre lo recordaré con cariño.
La experiencia Erasmus es bastante rara. Por un lado, sabes que llegas con una fecha de caducidad. Se siente como una vida paralela, te mudas y empiezas una vida desde cero en otro lugar sabiendo que en unos meses volverás a «tu vida real». Al mismo tiempo, esa conciencia es un privilegio: te obliga a aprovechar cada día, a salir, a conocer y a salir de tu zona de confort sin miedo. No tienes tiempo que perder porque sabes que lo que no hagas hoy, talvez no lo puedas volver hacer mañana.
Desde el día uno yo me propuse un objetivo claro: mezclarme con lo local. No quería limitarme a estar solamente con los demás estudiantes Erasmus. Quería conocer a la gente que se quedaría el día que yo me fuera, quería escuchar sus recomendaciones y aprender cómo se vive realmente en Flandes. Y esta decisión fue la que me permitió enamorarme aún más de la ciudad. Porque ya no era una turista, estaba viviendo allí. Y claro, el precio de hacerlo así es que ahora siento el corazón roto.
Mientras leía el post de Sofía, me daba cuenta de algo muy cierto. Lo que te queda de esta experiencia no son solo los paisajes y los lugares, sino las personas.
Si algo me llevo de Flandes, son las personas que conocí, las conversaciones que tuve en los canales, las risas y la sensación de que ahora tengo amigos repartidos por todo el mundo. Esa red, es probablemente, lo más valioso de este viaje.
Esta no es la primera vez que me mudo de país. A pesar de tener solamente 23 años, mi vida ha sido complicada, ya he vivido en cuatro países distintos. Esos viajes me han dado la capacidad de adaptarme y de hacer hogar en cualquier lugar ya que, el hogar está en mí y eso es parte de lo que me define. Siempre digo que me siento ciudadana del mundo porque al final del día, puedes ir a donde quieras y siempre podrás encontrar razones para quedarte un poco más.
Si alguien me preguntara si recomiendo hacer Erasmus, mi respuesta sería un sí definitivamente. Y si pudiera elegir, recomendaría Flandes una y otra vez. Flandes es preciosa; por su historia, por su riqueza cultural, por su gente.
Hoy digo adiós con mucha gratitud. Gracias a esta experiencia descubrí una ciudad que se volvió parte de mí. Me voy con el corazón lleno de recuerdos, de amistades, de aprendizajes y bueno…. también un poco roto, porque dejar Gante fue como dejar atrás una vida que disfrutaba mucho.
Pero me quedo con la certeza de que el futuro es abundante, de que esta historia no termina aquí.
Gracias!
Martu.
¡Hola! Soy Martina Otero Jeandrevin, tengo 22 años y soy estudiante de Arte Textil en Escola Massana en Barcelona. Este año me mudé a Gante para seguir aprendiendo en LUCA school of arts. Durante este semestre seré la nueva corresponsal de Música y Festivales. Desde siempre he sido una enamorada del arte y la música por lo que, estoy muy emocionada de mostrarles todo lo que Flandes tiene para ofrecer. Estoy muy agradecida de poder contarles toda mi experiencia erasmus!
Martu