El otro día hice un plan muy tranquilo que me encantó: un paseo en bici por el bosque, terminando en la abadía de Westmalle, con una cerveza bien fría en la terraza del bar que hay allí. No se puede visitar por dentro, pero el entorno es precioso, y el camino hasta llegar, aún más.
Lo que hace tan especial a Westmalle no es solo la abadía, sino todo lo que representa.
Sabéis qué es una tripel y por qué se asocia a los monjes?
La palabra tripel hace referencia a un estilo de cerveza belga, fuerte (normalmente entre 8-10°), de color dorado, con un sabor afrutado, seco y bastante carbonatación. Al no ser una cerveza ligera suele servirse en copa grande para que se oxigene bien.
Su origen está directamente ligado a las abadías trapenses. Durante siglos, los monjes elaboraban cerveza para su propio consumo y para venta en los pueblos cercanos. El sistema era simple y muy práctico, hacían varias cervezas con diferentes grados de alcohol y de concentración de malta. La más suave era la enkel, luego venía la dubbel, más oscura y con más cuerpo, y finalmente la tripel, que era la más fuerte, clara y compleja.
Westmalle fué la primera abadía en usar el término tripel oficialmente, en 1934, para una receta que sigue vigente hoy.
Un poco de historia sobre Westmalle
La Abadía de Nuestra Señora del Sagrado Corazón (más conocida como Westmalle) está en funcionamiento desde 1794. Es una de las pocas cervecerías trapenses auténticas del mundo, lo que significa que la cerveza se elabora dentro de la abadía (o bajo su supervisión), por monjes o con su implicación directa, y que los beneficios se destinan a la comunidad monástica o a causas sociales.
Aunque, como ya os he dicho, actualmente no se puede visitar por dentro, la abadía sigue siendo un lugar muy activo y silencioso. No tiene nada de turístico: no hay tiendas de souvenirs ni visitas guiadas, aunque justo al lado, hay un bar que sí pertenece a la abadía, y donde se puede probar la cerveza original con vistas a los campos que la rodean.
El abuso del alcohol es perjudicial para la salud. ¡Disfruta de nuestra cultura cervecera con responsabilidad y disfruta plenamente de Flandes!
Nuestro paseo en bici
Salimos desde Sint-Antonius y en unos 30-40 minutos llegamos hasta la abadía haciendo una ruta circular. La mayor parte del trayecto fue por bosque, pero también pasamos por caminos asfaltados y zonas abiertas con vacas, caballos y mucho verde. Nos paramos varias veces en miradores con bancos para admirar el paisaje. Era todo muy tranquilo, apenas nos cruzamos con gente, y la luz de esa tarde lo hacía aún más bonito.
La abadía impone desde que la ves desde el camino . Todo está muy bien cuidado y el silencio del entorno le da un aire especial. Después de dar una vuelta por los alrededores, paramos en el bar anexo a la abadía y pedimos una Westmalle bien fría: pasamos un día estupendo.
¡Nos vemos en el próximo post!
Sofía

¡Hola! Soy Sofía Lahuerta, tengo 21 años y estudio Ingeniería de Diseño Industrial en Valladolid. Hice mi Erasmus en Amberes durante el primer cuatrimestre y me gustó tanto que este verano he decidido volver, esta vez como corresponsal. Esta vez, sin clases ni horarios, con ganas de seguir descubriendo y compartiendo. Desde arte y patrimonio hasta festivales, naturaleza o productos belgas… os contaré todo lo que esta región tiene por ofrecer. ¡Nos vemos por aquí!



5 comentarios
Un paseo magnífico y lo mejor el final
Un paseo muy interesante
Sería estupendo visitar la Abadía, aunque en esencia es un lugar religioso en el que se trabaja con un fin muy loable, adi que es mejor que se mantenga así. Gracias Sofía por ilustrarnos.
Dan ganas de ir ya!!!!
K ganas de irrrr!!?