¿Te apetece salir del bullicio del centro de Amberes sin alejarte demasiado? Hoy te propongo un plan perfecto para cualquier día soleado: visitar el parque Rivierenhof, uno de los espacios verdes más grandes de la ciudad.
Mi visita empezó en el centro de Amberes. Decidí ir en bicicleta y en unos veinte minutos ya estaba en la entrada del parque. Yo utilicé Velo, el sistema de bicis públicas que hay en la ciudad. Puedes alquilarlas por día, semana o incluso todo el año. Lo único que hay que tener en cuenta es que los primeros 30 minutos son gratuitos, así que conviene controlar el tiempo o cambiar de estación si vas a hacer trayectos más largos.
También podéis llegar en tranvía, por ejemplo con el número 10. Tarda unos 30 minutos desde el centro y te deja muy cerca del parque, así que es una opción muy cómoda.
Una vez dentro, me llamó la atención lo grande que es. Hay caminos amplios, grandes praderas de césped… y un ambiente muy tranquilo.
Yo decidí dejar la bici y seguir caminando, pero si vas con una Velo, solo recuerda devolverla y coger otra si te pasas de los 30 minutos gratis.
Empecé a recorrer el parque sin una ruta fija. Hay muchísimos caminos y cada zona tiene su propio ambiente. Una parte que me gustó especialmente fue la de los lagos: hay dos, uno más grande, ideal para ver el atardecer, y otro más pequeño y tranquilo.
Uno de los primeros sitios que me encontré fue el jardín de rosas (Rozentuin). Poco después llegué a la kinderboerderij, una pequeña granja pensada para niños, aunque también me pareció muy bonita. Tiene cabras, vacas, caballos y otros animales de granja, todo en un espacio muy cuidado y animado.
Además de naturaleza, el parque tiene una parte cultural interesante. Dentro del Rivierenhof se conservan dos castillos. El más conocido es el Sterckshof, de estilo renacentista y reconstruido en los años 30. Está rodeado de jardines y árboles, y aunque no se puede visitar por dentro actualmente, es un sitio muy bonito para parar. También está el castillo Rivierenhof, más sencillo, que aporta otro toque histórico al recorrido.
Lo curioso es que todo este dominio fue propiedad de distintas familias desde el siglo XVI, pasó por manos de los jesuitas, y finalmente fue adquirido por la provincia de Amberes en 1921. Desde entonces, se convirtió en el primer parque provincial de Bélgica, abierto a todo el mundo.
Si vas en bici, puedes hacer una ruta circular sencilla que recorra los puntos más bonitos: entrar por la zona de Turnhoutsebaan, seguir hasta el jardín de rosas, continuar hacia los dos lagos, llegar al Sterckshof y terminar pasando por el arboretum antes de salir.
El Rivierenhof es perfecto para una tarde libre, si buscas naturaleza, aire fresco y un plan fácil cerca del centro, este parque te va a encantar.
Y como una imagen (o vídeo) vale más que mil palabras… ¡aquí te dejo un resumen de mi visita!
Sofía

¡Hola! Soy Sofía Lahuerta, tengo 21 años y estudio Ingeniería de Diseño Industrial en Valladolid. Hice mi Erasmus en Amberes durante el primer cuatrimestre y me gustó tanto que este verano he decidido volver, esta vez como corresponsal. Esta vez, sin clases ni horarios, con ganas de seguir descubriendo y compartiendo. Desde arte y patrimonio hasta festivales, naturaleza o productos belgas… os contaré todo lo que esta región tiene por ofrecer. ¡Nos vemos por aquí!



5 comentarios
Me ha encantado el artículo, la información es súper práctica y muy descriptiva. Muchas gracias 🙂
Que ganas de irrrr!!
Un parque muy bonito
Que bonito e interesante. Me gusta😃
Que ganas de irrrr!!!