La costa belga no es solo un destino de vacaciones y paisajes marinos; también es un lugar en el que los niños tienen una iniciativa muy creativa, y es que cada verano, las playas del Mar del Norte se llenan de flores de papel crepé que son vendidas por los niños.
Desde hace más de un siglo, miles de niños se sientan sobre mantas en la arena para ofrecer flores hechas a mano con papel crepé montadas sobre palitos. Lo más curioso es que no se trata de una venta normal y corriente, no es posible comprar estas florecitas como comprabas pulseras a otras niñas en las costas de Cádiz cuando eras pequeña. Para pagar estas flores, es necesario recolectar conchas de la playa.
La historia de esta costumbre se remonta aproximadamente al año 1920, aunque su origen exacto no se conoce. Lo que sí está claro es que es una tradición exclusiva de la costa flamenca, que ha resistido el paso del tiempo adaptándose a cada generación. Muchos de los padres que acompañan a sus hijos en esta actividad recuerdan haber hecho lo mismo cuando eran pequeños, transmitiendo esta costumbre familiar de generación en generación.
En algunas playas, las flores más grandes «cuestan» más conchas; en otras, las conchas raras son más valiosas. Todo esto hace que los niños se entretengan y tengan ganas de hacer manualidades creativas para intercambiar por conchas preciosas. Yo no tuve esa suerte, y de momento no me he encontrado a ningún niño veniendo estas florecitas, pero si tienes la suerte de visitar la costa flamenca este verano, recuerda esta costumbre y alégrale el día a un niño “comprándole” una flor.
Si queréis saber un poco más, os invito a visitar este enlace.
¡Hola! Soy Lucía Cotán Fernández, estudiante de traducción e interpretación en la UPO, aunque ahora estoy de Erasmus en Amberes, estudiando en la KU Leuven. Tengo 21 años y desde siempre me ha apasionado el arte y viajar. En este blog compartiré mis experiencias y curiosidades sobre Flandes, una región con una historia fascinante que descubriremos juntos. ¿Nos leemos?