Tranquilidad e historia: la Abadía de Keizersberg

“Eh, hay un parque a un minuto andando de la residencia, ¿queréis que vayamos?” De este modo, conocí por primera vez este parque. Desde luego que es un lugar ideal para relajarte, dejar de pensar en tu día a día, sentarte en el césped y disfrutar de buenas vistas.

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Pero lo que no pensaba es la historia que había detrás de este parque. Es un lugar aparentemente oculto, que no quiere llamar la atención, que vigila la ciudad desde lo alto, dando cobijo a aquellos que necesitan el amparo de la tranquilidad.

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Me estoy refiriendo al jardín de la abadía de Keizersberg, o también conocida como la abadía del Monte César, por su localización privilegiada en este alto de la ciudad de Lovaina. Desde ahí, una gran estatua de la Virgen María con el niño Jesús en brazos contempla la ciudad desde lo alto, como si cuidara de ella y de sus habitantes. Y si presta tanta atención en ello es porque esta región fue también testigo de todo tipo de acontecimientos, algunos de los cuáles jamás deberían haber ocurrido.

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En esta colina se alzó un castillo alrededor del cual la ciudad de Lovaina creció, pero que fue finalmente demolido por orden del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, José II, en 1782. Posteriormente, se construyó la Abadía, que fue finalizada en 1899. Formó parte de diversas congregaciones religiosas y sufrió en varias ocasiones las devastadoras consecuencias de ese sinsentido que comúnmente denominamos guerra. En 1914 sufrió importantes daños por fuego y hubo de ser reconstruida. En 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, sufrió grandes daños debido a los bombardeos sobre la ciudad de Lovaina. Tras la guerra, fue de nuevo restaurada en 1948.

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Es siempre interesante indagar un poco en los lugares que uno descubre. Así conocí la historia de Dom Bruno (o Henri Reynders), monje belga que vivió en esta abadía desde 1922 a 1968. Quizás nadie conozca este nombre antes de leer este post, quizás este hombre no es protagonista de una película. Pero muchos héroes permanecen así, grandes desconocidos, sin ser famosos en otros países, pero dejando huella en familias anónimas, familias que son de veras las que construyen la historia (bien de acuerdo estaría Unamuno). Dom Bruno es considerado responsable de salvar alrededor de 400 vidas de judíos, principalmente niños, durante el holocausto. Es recomendable buscar información sobre esta historia, sobre este gran hombre que arriesgó su propia vida por encontrar escondites y refugios para salvar la vida de otros.

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Así que, si decidís acudir a este humilde parque, recordad que en su tranquilidad viven importantes pedazos de historia, erosionados cada vez más por el silencioso paso del tiempo.

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