Un día en Brujas

Ayer, un grupo de Erasmus, no Erasmus y amigos Españoles con muchas ganas de viajar decidimos irnos de excursión a Brujas. Allí pasamos el domingo, un domingo muy agradable ya que hizo un sol radiante durante todo el día que invitaba a estar todo el día en la calle, paseando, haciendo fotos y disfrutando del día. Incluso los paseos en barco por los canales de Brujas ya estaban en funcionamiento gracias al buen tiempo y los restaurantes tímidamente comenzaban a montaban sus terrazas al sol.

Partimos desde la Estación Central de Bruselas con destino a Brujas, para quien no lo sepa, ir a Brujas es un viaje muy corto, aproximadamente una hora en tren, así que rápidamente allí nos plantamos. Lo primero que tenía mucha curiosidad por ver era el Begijnhof o Beaterio, un lugar un poco alejado del concurrido centro de la ciudad en el que se puede dar un tranquilo paseo con bonitas vistas al lago que tiene cerca, o simplemente disfrutar observando la arquitectura tan original de las casas con los tejados escalonados. Pero del Beaterio hablaré más adelante.

Continuamos la visita por Mariastraat, una de las más populares de la ciudad. Pequeños comercios y restaurantes se suceden a lo largo de la calle, en donde se pueden probar todo tipo de gofres y comprar los famosos bombones. Se notaba que la gente estaba contenta por el atípico sol que nos acompaño todo el día y se echó a la calle.

Brugge

En muchas plazas de la ciudad había músicos callejeros que alegraban aun más el paseo. La Grote Markt estaba a rebosar de gente y muchos se acomodaban en las escaleras y fuentes de la plaza para tomar un poco el sol. Tras recorrer el centro histórico de la ciudad, canales, calles empedradas y hacer cientos y cientos de fotos, nos dirigimos hacia una zona de la ciudad llamada Kruivest. Son unas colinas al lado del río que rodea Brujas en donde hay varios molinos de viento perfectamente conservados, merece la pena acercarse hasta allí para relajarse o hacer una pausa en la visita a la ciudad, ya que parece que cuando llegas a estos molinos el ritmo de la ciudad cambia y todo se vuelve más tranquilo. Había muchas familias disfrutando del día y dando un paseo en bici por este sitio tan agradable. A eso de las siete, tras un intenso día de turismo, decidimos volver a Bruselas con la cámara cargada de fotos y las pilas cargadas para el resto de la semana.

Brugge

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