¿Necesitas un momento de aromático relax?

¿Un día demasiado ajetreado y necesitas un momento de tranquilidad? ¿Demasiado cansado y necesitas un elixir mágico para revivir? ¿O quizás simplemente te pierden las exquisiteces marrones que son los bombones belgas?

Si te encuentras en cualquiera de estos casos, entre otras infinitas posibilidades, ¡Este es tu lugar!

Su licito nombre ya orienta: “Café-Chocolate Günther Watté” es un escondidito lugar entre los soportales de la calle “Steenhouwersvest”. Tan solo unos pasos al sur de la la plaza principal de Amberes y la catedral. Con esta estratégica situación es el lugar perfecto para ir después de un ajetreado día de turismo o un exhausto día de shopping por “le Meir”, (porque hasta la mismísima Paris Hilton necesita descansar entre tanta compra).

¿Te gustan las aventuras y los sabores exóticos? ¿Qué me dices de un caliente chocolate con chile o jengibre, un café de la remota Kona de Hawai, o un té blanco del mismísimo Japón? Las posibilidades ofertadas son infinitas, con pócimas de hierbas que ofrecen todo tipo de virtudes, tés tradicionales importados desde Kenia hasta el mismísimo Ecuador.

Para chocolates y bombones, el único problema es elegir, todo tiene tan buena pinta que decidir es un auténtico suplicio… Por suerte, la tierna señora que hace de dependienta no dudará en ayudarte y aconsejarte, una persona encantadora, de esas que te recuerdan a tu abuela y te hacen sentir un poco más cerca de casa.

Del lugar, ni perdérselo, un acogedor local con decoración inspirada en otra época, mullidos sillones de los que te invitan a perderte en una infinita conversación sobre la vida.

Al fin nos traen nuestros pedidos, (por cierto que todas las bebidas calientes van acompañadas de una exquisitez chocolateada para acompañar y endulzar), y qué me decís de este maravilloso artilugio con relojes de arena que te instruyen a cerca de cómo preparar un perfecto té a tu gusto, esperando más o menos minutos según lo quieras más suave o intenso.

No se a vosotros, pero a mí este tipo de pequeños detalles, junto con la maravillosa sonrisa de la dueña, solo pueden hacer que conquistarme y asegurarse mi visita de nuevo.

 

 

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