Los 5 jardines secretos de Amberes

A veces entre el bullicio de la ciudad se necesita un momento para detenerse y respirar. Olvidarse de los coches y rodearse de naturaleza, dar un paseo y desconectar. Y de eso vamos a hablar hoy, de cinco jardines secretos en el corazón de Amberes.

Todos tienen una característica en común: son lugares muy tranquilos en medio del ajetreo de las calles del centro de la ciudad; perfectos para disfrutar de la soledad o de un paseo romántico en pareja.

¡Seguro que hay al menos uno de ellos que no conocéis!

La entrada de la Real Academia de Bellas Artes

Mutsaardstraat 31

Tras la puerta blanca de acceso a la universidad se esconde un precioso espacio ajardinado, rodeado de estatuas de piedra y una impresionante arquitectura. De vez en cuando hay exposiciones y curiosos montajes ideados por los estudiantes de arte. ¿Sabíais que Van Gogh fue uno de ellos durante un breve periodo de tiempo en el año 1886?

 

El jardín del Begijnhof

Rodestraat 41

Entre muros de ladrillo rojo se encuentra una ciudad paralela, ajena al movimiento del exterior: el antiguo Begijnhof de Amberes que data del año 1544. El centro del mismo lo ocupa este jardín secreto; el más tranquilo de todos.

 

El patio trasero de la iglesia de San Pablo

Sint-Paulusstraat 20

El calvario de la iglesia de San Pablo es bastante conocido, con sus decenas de estatuas, pero de lo que no se habla es de su patio trasero. Una gran puerta neoclásica desde la calle opuesta a la entrada de la iglesia nos lleva a un espacio olvidado en el que poca gente se adentra.

 

El patio del Museo Plantin-Moretus

Vrijdagmarkt 22-23

Este patio renacentista en el interior del Museo Plantin-Moretus fue creado en el año 1639 por Balthasar Moretus padre, con clara influencia de los palacios italianos. Otro jardín, más pequeño y secreto, se añadió tras la tienda del museo en 2002.

 

El Jardín Botánico

Leopoldstraat 24

El jardín botánico de Amberes no es muy grande, y es que fue concebido inicialmente como un jardín de hierbas medicinales. Ahora, con sus caminos serpenteantes y bancos escondidos, se ha convertido en un lugar romántico que cuenta además con un restaurante en la que antiguamente era la cabaña del jardinero.

 

Cualquier época del año es ideal para visitar estos oasis de naturaleza escondidos en el centro de la ciudad. ¿Salimos a dar un paseo?

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