El Barrio Rojo

Uno de los lugares más pintorescos de la ciudad de Amberes, y no por sus monumentos, es el Barrio Rojo. Otrora conocido como el barrio de los marineros, aquí, se ejerce la prostitución dentro de un marco legal. Durante la pasada década, el ayuntamiento de Amberes declaró la guerra a las mafias y aplicó la máxima de “si no puedes acabar con ello, hazlo legal” en vistas de mejorar la calidad de vida de las prostitutas, se hizo con las riendas del negocio, como si de una empresa pública se tratara, y expulsó a los proxenetas.

Como un ejemplo más del liberalismo y la tolerancia que se respira en estas latitudes de Europa, las mujeres que aquí trabajan gozan de un centro sanitario, un timbre en sus habitaciones para llamar a la policía, comisaría, aseos con agua corriente, patrullas de policía que siempre vigilan el lugar y contrato de trabajo. Cada mujer, paga por su escaparate 60 euros al día, de los que el propietario del inmueble paga los impuestos pertinentes al ayuntamiento. Ellas después, pueden determinar el precio que cobrarán por sus servicios. Como método de competencia limpia, los precios suelen ser todos los mismos.

Aquí en el siguiente mapa, os señalo el lugar en el que se ubica esta curiosa manzana. No es ni mucho menos un arrabal perdido en la marginalidad del extrarradio. En las calles colindantes la vida es totalmente normal, hay comercios (en la esquina de entrada al barrio hay uno con una inscripción jocosa que os invito a descubrir por vosotros mismos) y a medio minuto está el barrio de estudiantes, el museo MAS y el río Escalda.

Como dato cultural, el Barrio Rojo de Amberes tiene una historia similar al de Amsterdam. Los marineros, tras meses en alta mar llegaban directos a este punto de la ciudad.. En el centro del Barrio Rojo, donde ahora se encuentra el Cafe d’Anvers, discoteca más importante de la ciudad, se levantaba una iglesia donde se les ofrecía la oportunidad de comprar el perdón divino en función de los pecados que habían cometido o que previsiblemente esperaban cometer. Con este beneficio compartido entre la Iglesia y las prostitutas, el Barrio Rojo prosperó a lo largo del tiempo hasta nuestros días.

¿Todavía tienes ganas de más? Si tienes tiempo para visitar Amberes en un día seguro que puedes conocer su Grote Markt, el Ayuntamiento o su castillo.

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