Anécdotas y curiosidades de Flandes (II – Amberes)

¡Bienvenidos de nuevos a las anécdotas de Flandes y Bélgica en general! Sigo con la lista de curiosidades de la zona que empecé aquí. En esta entrada haré hincapié en la ciudad de Amberes.

– En Amberes, tienen fama de ser un poco los chulos de Bélgica. Hay varias razones. Se refieren a su ciudad como “t stad”, que viene a ser algo así como “la ciudad”. Vaya, como si no hubiera otra en el mundo. El resto de belgas los consideran snobs por esto. Para alimentar la hoguera, los amberinos dicen que “el resto de Bélgica es zona de aparcamiento” para ellos.

– No en vano, si unimos esto con la fuerte influencia que tuvo la presencia española en la ciudad, existe un préstamo del español transcrito al neerlandés para designar a los amberinos de manera coloquial en Bélgica (sobre todo a la gente mayor). Se trata de “sijnoren“, evolución lingüística clara de “señores”. Se pueden ver comercios por la ciudad con el nombre de “Sijnoor” o cosas parecidas.

– Otros apelativos coloquiales para la ciudad son “De Metropool” (la metrópolis), “De Koekenstad” (la ciudad-galleta, por las galletas en forma de mano, aquí la explicación) o Apenstad (ciudad de los monos, por el zoo).

– Amberes, con su medio millón de habitantes, lo cuál no es una exageración, es la segunda ciudad del mundo con mayor número de nacionalidades viviendo en ella. ¡Aquí vive gente de 168 países! Está por encima de enormes metrópolis como Londres, París o Nueva York. Curiosamente, la ciudad que adelanta a Amberes no está muy lejos de aquí: Amsterdam.

– Desde hace más de 500 años, Amberes ha sido la ciudad del diamante por excelencia. La estimación más baja dice que 7 de cada 10 diamantes de todo el mundo han pasado por Amberes, y la otra estimación dice que el 85 % del negocio mundial del diamante tiene lugar aquí. La gran mayoría del negocio lo llevan judíos ortodoxos, aunque también hay una minoría china, rusa e hindú. Tan sólo en el Barrio del Diamante se mueve el 10 % del total del producto nacional bruto belga. Muchos extranjeros, entre ellos españoles, vienen aquí sólo para comprar diamante ya que los precios son más baratos y se compensa el precio del vuelo.

 

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