Amberes se viste de blanco

Era un día normal y corriente, la alarma me despertó, me levanté a abrir las cortinas y de repente la felicidad me invadió por completo. ¡Estaba nevando! Me vestí deprisa y salí a disfrutar de la nieve y redescubrir Amberes, la cual estaba cubierta por un velo blanco. La ciudad que conocía había cambiado por completo, todo parecía distinto.

Me dirigí hacia el Begijnhof y nada más cruzar la puerta parecía que había entrado en una película o en un cuento de hadas. Estaba incluso más bonito y silencioso que de costumbre, por lo que no pude evitar recorrerlo entero.

NIEVE EN EL BEGIJNHOF

Paseando por sus calles me di cuenta de que, a diferencia de otros lugares, la ciudad no se había paralizado, todo lo contrario, los coches y las bicis seguían circulando, la gente andaba con total tranquilidad, ¡incluso algunos salían a correr!

Finalmente subí a la azotea del MAS a contemplar toda la ciudad vestida de blanco y me sorprendió ver que incluso parte de los diques del puerto se había cubierto de nieve, ya que había hecho tanto frío que se habían congelado.

NIEVE EN AMBERES 2        NIEVE EN AMBERES

Que el frío no os asuste, visitar Amberes en invierno también es increíble, y más si de repente te despiertas con la ciudad así de preciosa. 

NIEVE EN LA UNIVERSIDAD        NIEVE EN EL JARDÍN BOTÁNICO 2

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